Opinión

ATISBOS

¿Ignora la SEP lo que ocurre en las escuelas?

Rafael Cienfuegos Calderón

La escuela es una “lucecita” de seguridad emocional para los niños, afirmó la secretaria de Educación Pública (SEP), Delfina Gómez; las escuelas en el país carecen de supervisión efectiva y en varias de ellas niños y niñas sufren violencia sexual de manera cotidiana y masiva a tal escala que es insostenible que sea un asunto oculto, señala la Oficina de Defensoría de Derechos de la Infancia (ODI). La funcionaria dijo (1 de junio) que como hay violencia familiar en algunos hogares, el regreso presencial a clases es necesario, ofrece seguridad emocional. Esa seguridad queda en entredicho ante los reportes de abuso y explotación sexual infantil con fines de lucro (pornografía) que ocurren en escuelas de Ciudad de México dados a conocer por la ODI. El informe “Es un secreto” la explotación sexual infantil en escuelas, expone que ante la falta de supervisión por la que los menores son víctimas de violencia sexual cotidiana y masiva, la respuesta inmediata de las autoridades escolares omite denunciar el posible abuso. La práctica institucionalizada por la SEP de proceder con una investigación interna ante la denuncia de delitos graves, hace difícil distinguir entre encubrimiento y omisión. Algunas fiscalías locales y la federal han tenido conocimiento de estos casos durante años y han sido incapaces, señala, de investigarlos bien. Incluso recibiendo denuncias expresas de posibles delitos de explotación sexual infantil, las investigaciones tratan cada caso como aislado e ignoran la actuación conjunta y organizada de adultos agresores. La fragmentación de la investigación, la exclusión de las víctimas y la falta de procedimientos adecuados para la testimonial infantil, se traducen en garantía de impunidad para la delincuencia. Los casos documentan patrones reiterados de que los infantes eran severamente amenazados, silenciados por el temor. Para Carlos Puig, que escribió sobre la investigación en Milenio (1 y 3 de junio), lo que la ODI ha encontrado, es lo que a todas luces parece una red de pornografía infantil y que todo indica es mucho más amplia que los casos que ha litigado y apunta que México es, según quién lo diga, líder mundial o uno de los líderes en pornografía infantil. Y Maite Azuela expuso (El Universal, 10-06-2021) que en 2011 la Procuraduría General de la República (PGR) se acercó a la ODI y pidió su apoyo para investigar y litigar el caso de más de 30 infantes que sufrieron abuso sexual grupal en la escuela Andrés Oscoy de Ciudad de México con la participación de la directora, personal de intendencia y el hijo joven de una de las maestras, cuyos testimonios de niños y niñas coincidían con prácticas de violencia extrema, agresiones físicas, actos ritualistas, uso de orina y excremento, y videograbación o fotografías. Además, que en 2018 la ODI encontró que en otra escuela de la ciudad ocurría lo mismo pero en una magnitud mayor al juntar 49 denuncias con testimonios que eran similares a los de 2011, solo que con exhibiciones sexuales de adultos, uso de sedantes y máscaras, y la presencia de niños y niñas externos a la escuela.

 

Acerca de Juan Carlos Machorro

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