Opinión

ATISBOS

Nacionalizar lo que constitucionalmente es de la nación

Rafael Cienfuegos Calderón

La urgencia que impuso el Presidente para que se aprobara sin dilación la reforma a la Ley Minera que “nacionaliza” lo que el artículo 27 de la Constitución indica es propiedad de la nación, el litio, deja al descubierto cómo se hacen las cosas en el gobierno del cambio y la transformación. En menos de 48 horas Morena y sus partidos satélites en las cámaras de diputados y senadores sacaron adelante una reforma que no tiene más razón de ser que la de satisfacer a un presidente que aspira  pasar a la historia como un nacionalizador y ser recordado por el litio, como Lázaro Cárdenas, por el petróleo, y Adolfo López Mateos, por la industria eléctrica, aunque en realidad no se haya nacionalizado nada.  El Presidente  tomó revancha luego de que fuera rechazada por los partidos de la oposición en bloque la reforma constitucional que presentó en materia eléctrica, empero los legisladores del oficialismo se exhibieron como “ignorantes” al aprobar una reforma de ley que declara al litio patrimonio nacional, siendo que el artículo 27 así lo estipula, y se evidenciaron como “borregos” por atender con la mayor prontitud la orden de sacarla adelante, como finalmente salió “haiga sido, como haiga sido”. La “supuesta” nacionalización tal vez tenga la intención de establecer que el litio será explotado única y exclusivamente por el Estado mediante una empresa paraestatal que se creará (en Morena se quemaron el coco y proponen que se llame AMLITIO), para la que no se sabe de dónde saldrá el dinero para que opere y lo mismo pasa con las inversiones que se necesitarán para instalar una nueva industria y hacerla crecer con niveles competitivos en el mercado mundial. En el país el proyecto de litio más notable con una inversión de 480 millones de dólares, es el de la empresa inglesa Bacanora Lithium y su socia china Ganfeng Lithium en Sonora, donde según un listado de Mining Technology se encuentra el yacimiento de arcilla más grande del mundo, con alrededor de 4.7 millones de toneladas. Hoy no se produce un solo gramo de litio en México, aunque su potencial es de 1.7 millones de toneladas, según el Servicio Geológico de Estados Unidos y existen 10 empresa con concesiones, de las que Bacanora es la más avanzados para extraer el mineral que se  cree suplirá al petróleo y es básico para las pilas de los autos eléctricos. Pero el Presidente anunció que se revisarán las concesiones que están en curso porque “sospecha” que hubo corrupción en su otorgamiento y que, si es el caso, se cancelarán, aunque por ley, ninguna ley es retroactiva. Ante este panorama, si se excluye de la explotación del litio a los capitales nacional y extranjero por un nacionalismo ideologizado, ¿tendrá el gobierno los recursos para llevarla a cabo? Sobre los depósitos, Fernando Alanís, líder de la Cámara Minera de México, explicó a La Jornada (07-06-2021) que existen tres tipos de yacimientos en el mundo, cada uno con características diferentes y con distintas dificultades para extraer el mineral. Los tradicionales de roca, con alta concentración de litio y de fácil extracción,  en Australia y Estados Unidos; están los salares, en Bolivia, Argentina y Chile, con concentración media de litio, pero de extracción sencilla basada en la evaporación; y los de arcilla, con una baja concentración de litio y alta dificultad para extraer. De este tipo son los que hay en México.

 

Acerca de Juan Carlos Machorro

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