Opinión

ATISBOS

El regreso a un solo partido en el poder

Rafael Cienfuegos Calderón

En México hay el riesgo de que nuevamente un solo partido detente el poder político tanto en el gobierno federal como en estados y municipios, en el Congreso de la Unión y en los congresos locales, con lo que la población volvería a padecer una “dictadura” civil como la del PRI que se prolongó 71 años. Reaparecerían el clientelismo, el corporativismo, el fraude electoral, el dedazo y la corrupción, y se ejercería un régimen paternalista, presidencialista, autoritario y vertical. La democracia sufriría un retroceso. La débil y casi inexistente oposición del PRI, PAN, PRD y Movimiento Ciudadano  y sus desacuerdos que anulan la posibilidad de una alianza sólida y electoralmente competitiva, allanan el camino para que en el 2023 el Estado de México y Coahuila se sumen a los 22 estados que gobierna el movimiento-partido del presidente del cambio. Y si esa casi nula oposición sigue desarticulada y cada partido cuida sus intereses y condiciona las coaliciones, difícilmente podrá arrebatarle el poder político a Morena en las elecciones de 2024, en las que es posible retenga la presidencia de la República y gane la mayoría de los estados que estarán en pugna: Chiapas, Jalisco, Morelos, Puebla, Guanajuato, Tabasco, Veracruz y Yucatán, más la Ciudad de México, de los 500 diputados federales, de los 128 senadores, y hasta la de los 30 congresos locales que se renovarán. En las elecciones del  año entrante los partidos de oposición deben ir juntos, no les queda de otra, para sumar votos e impeda que Morena tenga mayoría, pero si por el contrario va cada uno con su candidato, los sufragios se diluirán facilitándole el triunfo y la derrota podría ser de tal magnitud que la existencia del PRI y el PRD podría quedar en riesgo. A pesar de que eso lo saben al interior del PRI, que es el partido que más tiene que perder, Alejandro Moreno rompió la alianza Va por México al poner a disposición del  Presidente la iniciativa de ley de Yolanda de la Torre para reformar la Constitución y legalizar la presencia del Ejército en las calles haciendo labores de seguridad pública hasta 2028 en lugar del 2024, misma que va viento en popa ya que fue aprobada ayer al vapor en comisiones de la Cámara de Diputados. Pero el gobernador Alfredo del Mazo que sabe que el Estado de México es clave en la elección para presidente de la República dado que tiene el mayor número de votantes en el país y que por eso es políticamente codiciado, asumió las negociaciones con los dirigentes estatales del PRI, PAN y PRD para que la alianza Va por México siga y elijan un candidato (a) de unidad, y buscará además sumar a Movimiento Ciudadano, pues el objetivo es impedir que Morena gane. Si el PRI, el otrora partido omnipotente, pierde el Estado de México y Coahuila se quedará políticamente sin nada, solo gobernará Durango, que no ganó solo sino en alianza con el PAN y el PRD. Como se observa, el panorama político parece propicio para el retorno de un partido hegemónico, y ello debe ser motivo de preocupación. Sin duda, buscaría por todos los medios paralizar la alternancia en los gobiernos inhibiendo el voto y debilitando la aún incipiente democracia que hay en México mediante el control de las autoridades electorales, como lo pretenden ya el presidente transformador y Morena con la iniciativa de Ley Electoral que está en la Cámara de Diputados.

Acerca de Juan Carlos Machorro

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