Vida Sana

Las artes encuentran en la gastronomía su musa

La gastronomía se considera un arte  menor o más bien podemos decir que es  arte culinario, aunque, invariablemente, resulte ser efímero y la única forma, pero no igualable de percibir una obra, sería recreando los platillos a base de las recetas. Aunque podemos ver inspiración culinaria a través de los bodegones o pinturas de Van Gogh, Renoir, Picasso, Dalí e inclusive el mismo Andy Warhol, de igual manera, el arte culinario está impreso en creaciones literarias como Don Quijote de la Mancha, que brinda un brillante mosaico de los hábitos alimenticios en mesones y tabernas de la España de principios del siglo XVII.

El arte culinario podemos escucharlo y transportarnos a lugares tan emblemáticos, apacibles o románticos. Un ejemplo, Edith Piaf con sus bellas notas de la vie en rose nos sitúa en las mesas a las afueras de los restaurantes y cafeterías contemplando un imponente atardecer parisino con un refrescante pastis. El arte culinario resulta ser una virtud sensorial que deleita a la vista. Al tacto, y díganme si no resulta armonioso sentir un pan recién horneado o un pez que al cabo de minutos de lucha se logró sacar de una corriente de río. Al olfato, invadido de miles y miles de aromas que se combinan y emanan de la chimenea de un restaurante rústico.

Y al oído con tonos que relajan y hacen llevadera toda la experiencia multisensorial de una buena comida. Esta sinfonía siempre es llevada por un buen chef que la presenta ante el gourmandise, el conocedor y amante de la buena comida. Es por eso que frecuentemente vemos secciones en tiendas departamentales con el mote de “gourmet”, es decir, alimentos para conocedores y amantes de la buena comida. Y es bueno que de la misma forma las sinfonías tienen sus tiempos, la gastronomía también, y si la música sinfónica alcanzó su más grande esplendor en la época de la realeza y las grandes cortes, hoy no dejamos de deleitarnos y saciarnos con la música y la gastronomía. El menú clásico de 13 tiempos acostumbrado en mesas de la corte y la realeza europea se compone de hors d’oeuvre frías o entradas frías, sopa o potage, hors d’oeuvre caliente o entrada caliente, pescado, pieza grande de carne, entremés caliente, entremés frío, sorbete, asado o rostizado, legumbres, pequeños pasteles, savoury (pequeñas galletas) y postre.

El menú moderno consta de sólo de 5 tiempos y es muy común verlo en la carta de restaurantes de manteles largos o en reuniones y eventos de relevantes: entrada fría, sopa, entrada caliente, plato fuerte y postre. Algunas veces podemos encontrar en mesas, aguas aromáticas como la de rosas, almendras o naranjos, son aguas tibias perfumadas colocadas en pequeños cuencos y acompañadas con servilletas individuales para eliminar de las manos todo aroma o impureza al término del plato fuerte.

Y algunas veces se sirven sorbetes hechos a base de frutas generalmente cítricas al natural o fortificados con alguna bebida espirituosa para borrar el sabor entre un platillo y otro, por ejemplo, una pasta con mariscos-sorbete de mango al ron- filete de res en salsa de pimienta. Mucha elegancia brinda servir café o té acompañado de finas galletas y confituras de chocolate o dulces árabes.Aderezar la experiencia maridando vinos durante la comida y ofreciendo pertinentes aperitivos y digestivos harán de una velada así algo tan ilustrativo y reconfortante como una visita al Louvre de París o la National Gallery de Londres.

alfrado_2000@hotmail.com

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