Sustentabilidad

Urge uso de tecnología para salvar a ballenas

La organización internacional Friend of the Earth informó que la mayor amenaza para los cetáceos ha dejado de ser la pesca ilegal, pasando a las colisiones con buques, conocidas como «ataques de buques», que se considera su nueva principal amenaza y convoca con urgencia al uso de nuevas tecnologías para evitar esta situación.

Paolo Bray, director de World Sustainability Organization (WSO) y de Friend of The Sea, declaró que la realidad de la muerte de las ballenas en el mundo es muy similar, donde los problemas por rutas marítimas saturadas y actividad antrópica van al alza tras la cuarentena provocada por la pandemia de COVID-19.

Calificó y denunció como una masacre silenciosa y que seguirá creciendo pues el transporte marítimo mundial se duplica cada 10 años, lo que tiene un impacto letal en las ballenas. Los expertos estiman que al menos 20,000 ballenas mueren atropelladas por navíos.

Las tripulaciones marítimas a menudo no son conscientes de que se ha producido una colisión. La mayoría de las ballenas muertas se hunden hasta el fondo del mar y sólo tal vez el 10 por ciento son arrastradas por los océanos a tierra firme.

“Latinoamérica, no es peor o mejor que el mar Mediterráneo o las aguas de Estados Unidos y Canadá, en todos lados se tienen diversas rutas marítimas que podrían moverse, pero dicho procedimiento es muy complejo de realizar, pues intereses comerciales globales hacen casi imposible esta situación; la modificación de las mismas depende de la International Maritime Organization (IMO).

A las compañías navieras, les invitó a comprometerse unilateralmente a firmar una política establecidad por Friend of the Sea – Save the Whales, para tener a bordo un programa de observación de mamíferos marinos a tiempo completo, en todos los buques.

Este sistema tecnológico –con un costo promedio de unos 10 mil euros- debe cubrir constantemente el área frente a los buques (120° como mínimo), incluso de noche para detectar y evitar la colisión con los cetáceos.

Puntualizó que “es una realidad que la COVID-19 disminuyó el impacto del hombre en los mares, pero a estos meses de pausa y nueva normalidad, puede venir una etapa de gran impacto ambiental. Debido a que la crisis económica global provocará que el medio ambiente sea ignorado por los gobiernos”.

 

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