Sustentabilidad

Qué acciones empresariales se requieren para la reactivación económica

Las medidas de restricción establecidas por la emergencia sanitaria por COVID-19 comenzarán a levantarse poco a poco, permitiendo a las empresas poder regresar de forma paulatina a sus actividades diarias.

Ante este regreso a la «nueva normalidad», las compañías deben estar conscientes que tienen que realizar ciertas acciones encaminadas a cuidar la salud de sus empleados e inhibir el riesgo de contagio.

Por ello, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) realizó la Lista de Comprobación ante la COVID-19 – Retorno al trabajo para medianas empresas. La cual permite que el negocio o centro de trabajo, elabore el Diagnóstico situacional de las condiciones, equipos, recursos y materiales necesarios que debe considerar, a fin de garantizar el retorno seguro de sus trabajadores a las actividades esenciales del centro laboral.

Las empresas deberán identificar y aplicar las medidas preventivas que sean viables, para prevenir y mitigar el riesgo de contagio, así como romper la cadena de transmisión del virus dentro del centro de trabajo.

«Es muy importante que las empresas estén conscientes de que toda actividad económica que se desarrolle en esta reactivación estará necesariamente relacionada con la pandemia y su comportamiento, por lo que es necesario que cuenten con datos e información sobre la enfermedad que les ayude a tomar mejores decisiones y mejorar su estrategia de reactivación económica», explica Juan Manuel Wong Urrea, director general de la plataforma de datos sobre el coronavirus en México, Luppa (Plataforma de Información Geoespacial para el Bienestar de México).

Es decir, las empresas deben tomar en cuenta indicadores como las áreas con más contagios, el número de pacientes confirmados o los índices de movilidad para determinar qué empleados regresarán a sus labores, cómo lo harán o cuáles serán las medidas de protección de contacto, ya que esto puede influir en el riesgo general que va a tener la compañía. Además, se deben de tomar una serie de medidas preventivas en el espacio de trabajo, con proveedores y clientes, y demás.

Dijo que es necesario que las empresas cuenten con lineamientos que les permita cuidar la salud de sus trabajadores, así como de proveedores y contratistas. Es decir, deben considerar tomar medidas de salud y seguridad amplias a través de instrucciones de servicio para los empleados y visitantes, como letreros que recuerden a los trabajadores  lavarse las manos de manera frecuente, mantener sana distancia o limpiar y desinfectar superficies y objetos de uso común.

De manera alternativa, existen plataformas y aplicaciones que pueden ser grandes aliados a la hora de construir este plan de reactivación. Por ejemplo, Lupe, aplicación que pretende identificar la propagación del coronavirus a través de la recopilación de información y de la ubicación del Código Postal de los reportes, con la que es posible identificar las zonas de procedencia de los clientes, proveedores o contratistas para evaluar los niveles de riesgo, diseñar los lineamientos y tomar medidas necesarias en los espacios de trabajo.

Dentro de los lineamientos técnicos de seguridad sanitaria en el entorno laboral, se debe tomar en cuenta que no todos los trabajadores pueden regresar a sus labores, ya sea por cuestiones de salud, edad o alguna condición especial, por lo que se les debe facilitar el home office. De no ser posible, se debe contar de escalonamientos de horarios de ingreso, modificación de turnos, horarios flexibles u otra acción que evite concentraciones en las instalaciones en determinados horarios y espacios de trabajo.

En este sentido, Luppa puede facilitar el diseño de una estrategia de horarios escalonados, dependiendo de las zonas de procedencia en la que se encuentran el personal y colaboradores. Mientras que con Lupe, se podrá monitorear el nivel de riesgo de las personas, así como mantener comunicación constante con ellos sobre las medidas de higiene recomendadas, servicios de salud y seguridad disponibles en su área.

Entre las medidas que deben adoptar las empresas para garantizar que el retorno a las actividades sea el óptimo, se encuentran los programas de capacitación. Deben estar dirigidos al personal directivo o gerencial, y centrados en las acciones a realizar en la empresa para prevenir y evitar cadenas de contagio por COVID-19.

También es necesario cuidar la salud emocional de los empleados, ya que estos son el corazón de la empresa. Es por ello que se debe considerar un programa de salud física y mental para los trabajadores referente a los cuidados del COVID-19, y que incluya un protocolo para manejo de casos sospechosos, confirmados y su reincorporación laboral, así como la promoción, prevención, atención y seguimiento de los estados de salud en los trabajadores que pueden generar complicaciones por el virus.

En este sentido, la tecnología podría ser un gran aliado para las empresas, pues el uso de plataformas y aplicaciones permiten recabar los datos de salud de los trabajadores, guardarlos en la nube y compararlos con los exámenes médicos para tener un nivel de riesgo e identificar posibles puntos de contagio. Aplicaciones como Lupe pueden recordar a los usuarios sobre la realización de una prueba o atención médica por medio de alertas, otorgar información necesaria para saber qué hacer en caso de manifestar síntomas, entre otras cosas.

Las empresas deben contar con un sistema de gestión que incluya la identificación de peligros y evaluaciones de riesgos relativos a contingencias, así como un listado de teléfonos de emergencia que incluya los contactos en caso de alguna emergencia sanitaria, así como un grupo de ayuda mutua opcional que dé soporte a los empleados.

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