Sustentabilidad

La floricultura de Villa Guerrero Del pajoso a los agroquímicos (II)

Ricardo Chávez,
Colaborador invitado

Ante la fama que le han dado a Villa Guerrero en eso de la flor, por ser una región con buen clima propio para estos menesteres y eso se lo debemos a la influencia que tiene el Nevado de Toluca, ya que lo tenemos casi enfrente, el que también nos dota de agua con sus nevada cumbre en tiempos de deshielo, ya que nosotros regamos con acequias y canales, los que ya están por cancelarse por el crecimiento urbano que ya nos pisa los talones y las grandes empresas del cultivo y comercializadoras de la flor.

Desde hace más de diez años controlan cultivo, producción y comercialización de la flor, acabando con el mercado local pues las acaparadoras que se encargan de su comercialización, tanto a nivel local como nacional y hasta internacional y a los poquiteros como yo, nos dejan chiflando en la loma, pues a nosotros creo que sólo nos queda para comer, tener algunas cositas y mandar a la escuela a nietos y bisnietos y para comprar un carrito nos tenemos que amarrar la panza.

El sueño que yo tenía con mis aguacates y vaquitas para comer y vender desapareció en un cerrar y abrir de ojos, con eso de deslumbrarnos con la floricultura moderna de agroquímicos y el mundo de los plásticos, si se dan buenas cosechas que se vuelven nada al ir a vender nuestras flores, por los precios que ya están controlados, comprar caro para vender barato, sólo existe en todo el año una buena temporada, la de la celebración de la Candelaria, la de Los Muertos y las de fin de año.

Pero a qué costo, la modernidad en la floricultura, con eso de las llamadas nuevas tecnologías, la era de los agroquímicos y de los plásticos en sus más diversas expresiones, hemos acabado con la floricultura tradicional, faenas que hicimos con la fuerza del trabajo familiar, ahora el apoyo de los agroquímicos y plásticos ha generado algunas cosas y síntomas que nunca habíamos sentido, como dolores de cabeza, vómitos ocasionales, mareos, diarreas, cuando aplicamos los “fumigos”, se dice por aquí, que son eso de los agroquímicos, que ya nos están contaminando el ambiente y que los desechos de tanto plástico, como botes, botellas y sus desechos están envenenando el suelo, hasta yo, hay veces que cuando voy a vender mis flores, siento mareos, pero qué le vamos a hacer, esto es lo que nos queda y nos hace vivir y tener para comprar el pan de cada día.

Así nos dio santo y seña doña Nieves, sobre las tinas y amelgas de flores.

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