Opinión

Aichi, otro fracaso de Cumbre Climática

Aunque el gobierno japonés publicite las conclusiones de la X Conferencia de las Partes del Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB COP 10) de Nagoya como todo un éxito, la verdad sea dicha fue todo lo contrario y para muestra ahí van dos asuntos: Acuerda proteger 17 por ciento tierras continentales y 10 por ciento de mares y océanos para el 2020; aún están bajo  este régimen el 10 y 1 por ciento, respectivamente. Esto fue un fracaso porque se requiere proteger al 25 y 15 por ciento y esa era propuesta que al final de cuentas fue desechada.

En general, las conclusiones u Objetivo de Aichi, como también se le llama, resultaron muy raquíticas para la hercúlea tarea consistente en llegar a reducir a la mitad la extinción de la biodiversidad. Actualmente, se calcula que desaparecen de  la faz de la tierra alrededor de 30 mil especies anuales, cifra que desgraciadamente se acrecentará notablemente con el calentamiento climático.

Japón que es el asesino más grande e importante de ballenas, con más de mil al año, no quiso tratar el tema ni tampoco se comprometió a reducir su infamia. Quiere que los demás se comprometan y él quiere quedar libre de compromisos para continuar depredando mares.

A esta cumbre mundial asistieron en total unas 18 mil personas, entre ellos más de 200 alcaldes, 122 legisladores, 122 ministros, 5 jefes de Estado y más de un príncipes que representaron a 193 países, todos ellos aprobaron:
Reducir por lo menos a la mitad y siempre que sea posible, reducir hasta a cero la tasa de pérdida de los hábitat, naturales incluyendo a los bosques.

Establecer una meta de 17 por ciento de áreas terrestres y de aguas continentales y un 10 por ciento de las zonas marinas y costeras.

A través de la conservación y de la restauración, los gobiernos restablecerán un mínimo de un 15 por ciento de las áreas degradadas.

Hacer esfuerzos especiales para reducir las presiones que enfrentan los arrecifes de corales.
Entre lo acordado se incluye el Protocolo de Nagoya de Acceso y Participación en los beneficios de los recursos genéticos, el logro más notable de la COP 10, que de todos modos se estuvo negociando durante 18 años. Se lograron establecer mecanismos para utilizar el material genético de plantas, animales y microbios en la producción de alimentos, medicinas, insumos industriales, cosméticos y en muchas otras aplicaciones.

Por «acceso» se entiende la forma en que se obtienen esos recursos, y «reparto de los beneficios» significa cómo se distribuyen las ganancias que deje ese uso. El aprovechamiento de los recursos genéticos le debe mucho a los conocimientos empíricos adquiridos por los pueblos indígenas durante siglos de uso y observación. Con este tratado se espera borrar la palabra  biopiratería del vocabulario universal.

Otro de los grandes fracasos de la cumbre es que el financiamiento para implementar los acuerdos firmados, solamente se dispondrán de 3 mil millones de dólares anuales, pese a que para ello requieren 300 mil millones, según los especialistas. Total que se hizo mucho ruido y se tuvieron pocos y muy pobres acuerdos.

Ahora, el turno le tocará a Cancún, donde se llevará a cabo  la COP16; ahí se tratará de llegar a un acuerdo vinculante para establecer el mecanismo que sustituya al Protocolo de Kioto que concluye en 2012. Sin embargo, el tema es tan complicado que se espera que los más de 25 mil delegados únicamente discutan, se enfrenten para no llegar a ningún acuerdo definitivo. O sea que estas paradisiacas playas solamente servirán para que los representantes tengan unas extraordinarias vacaciones del 29 de noviembre al 10 de diciembre.

Comentarios Cerrados

Los comentarios están cerrados. No podrás dejar un comentario en esta entrada.