En Ambiente

Sociedad atomizada, globalización encarnizada y un medio ambiente esclavizado

POR: Gustavo Méndez  Torres y Adela Alarcón Romero,

Universidad Latina Campus Sur

 

“Después del agua, el mar, el sol, los órganos del cuerpo humano,

la sangre, el esperma, el óvulo y el tejido fetal

también se volvieron mercancías”

Karl Marx

Al leer esta cita, me propuse exponer en este ensayo los distintos cambios culturales que se presentan en la globalización que vivimos, y explorar las alternativas para ocuparse de ésta de una manera optimista.

Cuando pensamos en globalización, ésta toma diversos significados, algunos positivos algunos negativos, por ello mostraré al desnudo las falsas creencias que el termino convoca y  lo que podemos hacer ante este futuro con la finalidad de que el lector forme un criterio más consciente respecto a la tierra en la que habitamos, que observe su entorno como un pintor mira su arte, aprecie su cultura y en este caso genere un espacio de comunicación sustentable.

Nestor García Canclini en su obra Globalización Imaginada se pregunta “si el modo injusto de globalización es gobernable. O simplemente, si la globalización, hecha así, tiene futuro”. Lo que nos lleva a cuestionarnos sobre las paradojas de esta como la expansión mercantil; la desconolización, y la pérdida de identidad las cuales generan consecuencias negativas y al mismo tiempo son signos de esperanza para la sociedad. Canclini también habla de globalizaciones imaginadas, explica  que la globalización es una estructura que beneficia a un grupo social más que al otro, no es una integración total, forma interrelaciones regionales.

Estos factores traen consigo desfases en el sector económico, ecológico, demográfico, identitario, entre otros.

En el económico podemos observar que vivimos entre una crisis y no crisis. Restableciendo ajustes parciales, con frecuencia a costa de destrucciones como mantener el valor monetario de los productos o también algunas devastaciones humanas, culturales, morales y sociales, aumento de las plantaciones de producción, emigración, guerras, y la incapacidad  para regular la economía de los países y las enormes deudas de los países en desarrollo. Todo esto nos lleva a una degradación de la psicosfera en nuestras vidas mentales, afectivas y morales dando como resultado un aumento en el desempleo y alterando los ritmos humanos en una competencia internacional como lo dice René Passet: “buscar, a cualquier precio, excedentes de productividad que, en vez de repartirse entre consumidores, trabajadores e inversionistas, se dedican básicamente a comprimir rostros para obtener nuevos excedentes de productividad.” Esta competencia internacional te orilla a una aceleración en donde se sacrifica la convivencia humana, el afecto en la sociedad. ¿Crees que vale la pena el sacrificio? En mi opinión, no.

En palabras de Jean-Marie Pelt: “El hombre destruye uno a uno los sistemas de defensa del organismo planetario”. La crisis ecológica que sufre nuestro planeta hoy en día ha aumentado. La contaminación de las aguas, el envenenamiento de los suelos por el exceso de pesticidas y fertilizantes, la urbanización de regiones ecológicamente frágiles zonas costeras; lluvias ácidas; desechos industriales, entre otros. La más afectada es la degradación de la biosfera, por lo que debemos comenzar a adoptar un pensamiento ecologizado en donde consideremos todo sistema vivo, humano o social con su entorno; no como una mercancía. Por otro lado, el desajuste demográfico es un tema complejo, los progresos de la medicina en los países desarrollados reducen la mortalidad pero no la natalidad. En países subdesarrollados esta situación rebasa las posibilidades  de subsistir con una vida digna, sufriendo hambrunas y el descontrol migratorio. García Canclini caracteriza a la globalización como una ‘’Etapa histórica configurada en la segunda etapa del siglo XX, en la cual la convergencia de procesos económicos, financieros, comunicacionales y migratorios acentúa la interdependencia entre vastos sectores de muchas sociedades y genera nuevos flujos y estructuras de interconexión supranacional.’’

Las ideas de Canclini incitan la cuestión entre la interconexión supranacional existen posibilidades de pérdida de identidad como individuo, al tratar de generar un mundo global en donde todos somos la copia de la copia de otro persona o de otra nación. En mi opinión, se pierde esta identidad y el vínculo afectivo hacia la nación y a la tierra. Ya que se entra en este círculo social donde si no cumples con ciertos requisitos, no eres aceptado o cambias. Cambias formas de pensar, de vestir, de hablar, tus costumbres, características que hacen única a la nación. Estos son los resultados de una sociedad globalizada, en la que nos transformamos en códigos de barras, sin identidad ni criterio propio. El tema migratorio, incide en ciertos territorios como Norteamérica; el sobrevalorado american dream que venden los medios de comunicación para lograr ser feliz nos hace olvidar lo verdaderamente importante, disfrutar lo que la tierra ofrece. Ninguna nación es perfecta, pero si algo no te parece, comienza a hacer algo al respecto. Es aquí cuando nos damos cuenta que hemos perdido esta identidad o tal vez nunca la tuvimos como nos dice Canclini sobre las sociedades latinoamericanas: ‘’no se formaron con el modelo de la pertenencia étnico – comunitaria, porque en muchos países las voluminosas migraciones extranjeras se fusionaron rápidamente en las nuevas naciones. El paradigma de estas integraciones fue la idea laica de república, pero a la vez con una apertura simultánea a las modulaciones que ese modelo francés fue adquiriendo en otras culturas europeas y los procesos históricos latinoamericanos’’.

Esta es nuestra realidad, vivimos en una crisis, en una agonía constante. Esta lucha entre las fuerzas de integración y las de desintegración, no sólo afectan las relaciones entre la sociedad, naciones, etnias y religiones, también surge en la sociedad misma y en el interior de cada individuo. La humanidad trabaja, a su vez, a favor y en contra de ella. A favor, manteniendo la diversidad en contra impidiendo la unidad.

En México, las identidades emergentes renacen entre la desigualdad, por citar un ejemplo, en el valle del Mezquital se encuentra la comunidad “El Alberto”, conocida anteriormente como “La Santa Cruz de Alberto”. La comunidad se conforma por indígenas Hña Hñu (otomíes) los cuales mantienen y valoran sus tradiciones como también su territorio, por ello crearon en 2004 una caminata nocturna donde se realiza una simulación del arduo recorrido que un migrante vive al tratar de cruzar la frontera entre México y Estados Unidos. Esta actividad surgió porque se pensaba que era una comunidad olvidada pues más del 70% de los pobladores emigraba a los Estados Unidos en busca del american dream. Sin embargo, con esta actividad buscan concientizar a las nuevas generaciones para que no lo hagan, que busquen una mejor calidad de vida a través de los estudios. Los guías cuentan un poco de su historia por medio de la superación, pero lo más interesante no es el recorrido, es pensar que lograron generar una fuente de empleo, el lugar es cuidado por la misma comunidad que preserva valores como la solidaridad, la unión y la confianza pues durante el camino que ellos experimentaron, necesitaron valor y perseverancia. Te sumergen en una experiencia nocturna en medio de la nada a mitad de la noche cuando el frío cala, lo único que ayuda es el compañerismo de la noche estrellada, los tropiezos solidarios para continuar y la motivación para que nadie se quede en el camino. La sobrevivencia excita tus sentidos, eres cauteloso, escuchas a los guías porque sino truncas el sueño; el puente, el túnel, la montaña de arena te hace pensar en la continuidad. En medio de el silencio y la oscuridad, cualquier lugar parece cómodo. Vivir con miedo entre gritos, caídas, espinas en el cuerpo, balas, no se le desea a nadie. Este tipo de experiencias ayuda a alcanzar sueños y cruzar obstáculos en la vida real, pensar que jamás debes rendirte.

Al finalizar la caminata te trasladan con los ojos vendados hacia el Gran Cañón, al descubrirte, encuentras sorprendente el espectáculo de antorchas que simula ser la luz que perdieron, aquellos que intentaron cruzar, irremediablemente los ojos se llenan de lágrimas pero este proyecto sólo es un poco de lo que crea la comunidad otomí para formar criterios de conciencia hacia la juventud que cree no poder culminar sus metas de vida.

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