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Tláloc, implacable

Catastróficas han resultado las intensas lluvias que han azotado al país a lo largo del presente año, por lo que han resultado anegados muchos municipios, del norte al sur y prueba fehaciente de ello es la inundación que registró la delegación Iztapalapa en más de 141 sitios.

En Veracruz y Oaxaca las precipitaciones han dejado más de 40 y 20 personas muertas, respectivamentes. Además, las precipitaciones han causado severos daños en Piedras Negras, dejando más de 52 mil damnificados 3 mil enfermos, con pérdidas por unos 610 millones de pesos.

Por lo que toca a la ciudad de México, las autoridades han reportado que las 16 delegaciones fueron afectadas por las cortas, pero intensa lluvia, registradas en lo que va del año. Los encharcamientos e inundaciones se han suscitado una y otra vez, así como en los diversos municipios de la zona metropolitana.

Sin embargo, llama poderosamente la atención la precipitación del 6 de agosto porque inundó 20 mil viviendas en Iztapalapa; en algunas zonas, el nivel del agua llegó a los dos metros y en tramos de algunas vialidades de importancia primordial como Ignacio Zaragoza, se alcanzaron 150 centímetros.

Y aunque usted no lo pudiera creer, autoridades del Distrito Federal sólo aceptaron que en Iztapalapa se registraron 126 encharcamientos. Qué horror, ¿qué le pasaría al Distrito Federal cuando lleguen a reconocer un estatus de inundación?

Para explicar el suceso a los lectores, les diremos que en febrero de 2010, en la delegación Iztacalco llovió en 24 horas, 36 milímetros y eso significa el doble de lo que se tiene de precipitaciones durante el mes.

Sin embargo, en Iztapalapa se registró una lluvia de 84 milímetros por segundo. Y eso duró 7 mil 20 segundos. Según cálculos, en menos de dos horas se tuvo una precipitación cercana 874 millones de metros cúbicos.

Por su parte, los afectados aseguran que la inundación no se debió al exceso de basura taponando las coladeras, sino a que el sistema de drenaje sencillamente resultó insuficiente para desaguar.

El drenaje resultó insuficiente para sacar las angas negras y las lluvias que azotaron a la ciudad de México y algunos municipios mexiquenses que también utilizan ese desagüe.

Además, hay que tomar en cuenta que ese día, independientemente de los 141 sitios inundados en Iztapalapa, Tláhuac tuvo 27 y La Cuauhtémoc, 19, entre otros menores que se registraron en otras 10 delegaciones.

El GDF anunció que contaba con 50 millones de pesos para socorrer a los damnificados, cuyas casas resultaron inundadas, por lo que se les echó a perder todo lo que tenían dentro de ellas.

Por lo que toca al estado de Veracruz, la presencia de tormentas tropicales le ha llevado muchas lluvias que han ocasionado diversas inundaciones y, al menos, dos corrimientos de tierra que le ha costado la vida a 28 personas. El último ocurrió el pasado 10 de septiembre. La tormenta Fernando también dejó 14 muertos, entre otros percances.

Oaxaca es otra de las entidades federativas donde las lluvias y las inundaciones se suscitan por diferentes sitios, lo que costó la vida a más de 20 personas y perjudicó a más de 16 mil pequeños productores, según el gobierno estatal.

En Coahuila, se han presentado varias inundaciones. Sin embargo, la más importante fue la registrada en Piedras Negras que dejó 52 mil damnificados, 3,000 enfermos y pérdidas por 610 millones, según el gobierno de la entidad federativa.

Autoridades coahuilenses, estiman que las pérdidas materiales que tuvieron los damnificados alcanzaron 450 millones de pesos y que los daños a la infraestructura son por 160 millones de pesos.

Las lluvias e inundaciones se han tenido de las Bajas Californias a Yucatán, pasando por Chihuahua, Zacatecas, San Luis Potosí, Nuevo León, Guanajuato, Querétaro, Jalisco, Nayarit, Colima, Michoacán, Guerrero, Tabasco y Chiapas, entre otros.

En el Estado de México se reportan inundaciones serias en Nezahualcóyotl y Ecatepec, así como la pérdida de 6,60 hectáreas de diversos cultivos.

La situación es tan seria y dramática que la Secretaría de Gobernación, prácticamente, lleva a cabo todos los días, declaratorias de desastres naturales a causa de las precipitaciones, lo que le permitirá las ciudades, municipios y personas, contar con recursos del Fondo Nacional de Desastres para ayudarse recuperar de los daños sufridos.

Lo bueno de esta temporada es que trajo mucha agua para beneficiar a los productores del campo y almacenar el vital líquido en las grandes presas. Lo malo para aquellos que ya no quieren precipitaciones es que estas continuaran hasta el 4 de octubre y de ahí en adelante, disminuirán drásticamente.

Otra buena noticia es que se conjura la amenaza de sequía para el Valle de México, gracias que las 7 presas que conforman el Sistema Cutzamala que dota de agua potable al Distrito Federal y, al menos, 13 municipios del Estado de México, que han recuperado sus niveles normales.

Acerca de Luis Enrique Velasco Yépez

El autor no ha proporcionado ninguna información.

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