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Una falsa apreciación

Glifo de Ahuizotl. Acrílica sobre cartulina. 28.0 x 21.5 centímetros.

En el Colegio de Santa Cruz de Tlatelolco, un grupo selecto de “estudiantes llegaron a hablar no sólo náhuatl y castellano, sino también latín. Conocedores de los clásicos cristianos y latinos, e incluso de lo más sobresaliente en la historia y el pensamiento filosóficos europeos, participaron al lado del fraile en su labor de acercamiento a la cultura prehispánica. Entre estos colegiales, colaboradores de Sahagún, sobresalen Antonio Valeriano de Azcapotzalco, Alonso Vegerano de Cuauhtitlán, Martín Jacobita y Andrés Leonardo de Tlaltelolco. i

“De este grupo bicultural y trilingüe salieron los ‘gramáticos’ ayudantes de Sahagún. Él mismo nos da algunos nombres:

“(…) El principal y más sabio fue Antonio Valeriano, vecino de Azcapotzalco; otro, poco menos que éste fue Alonso Vegerano, vecino de Cuauhtitlán; otro fue Martín Jacobita (…) Otro, Pedro de San Buenaventura, vecino de Cuauhtitlán; todos expertos en tres lenguas: latina, española, Indiana”. ii

Y aunque la finalidad real, alejada de todo afán puramente cultural, humanista y de preservación cultural era favorecer las actividades en la catequización, en el Segundo Concilio Provincial Eclesiástico celebrado en la ciudad de México en 1565, una de las resoluciones así lo asienta:

“Necesario es para la conversión de los naturales saber su lengua… Y mandamos que todos los curas pongan gran diligencia en deprender las lenguas de sus distritos, so pena que, siendo negligentes en esto, serán removidos del pueblo en que estuvieran y no serán proveídos de otro…” iii

“De una región muy diferente y apartada, dentro del ámbito de Mesoamérica, procede otro cronista indígena que alcanzó considerable prestigio. Se trata de Gaspar Antonio Chi, oriundo del pueblo de Maní, Yucatán. Hijo de Ah Kulel Chi, que era a la vez un ah k’in, ‘Sacerdote del Culto Solar’, descendía por el lado materno de la noble familia de los Xius, antiguos gobernantes de la provincia de Maní. Gaspar Antonio, aproximadamente a los dieciséis años de edad, recibió el bautismo y estuvo en contacto frecuente con los misioneros franciscanos. Hombre de gran capacidad, llegó a dominar, además del maya yucateco, su lengua materna, el castellano, el latín y el náhuatl”. iv

En la actualidad, José, radicado en New York, entrevistado en español, afirma que en el lapso de sus quince años de estancia en tierras estadounidenses concluyó sus estudios (no especificados) para lo cual aprendió la lengua inglesa y en el grupo de sus coterráneos hablan el zapoteco materno. José vende “burritos” en alguna de las tantas, atestadas e importantes calles de ese primer mundo.

Así, licenciado ¿quiénes son los limitados?

i Literaturas indígenas de México, página 233. Miguel León Portilla. Mapfre/FCE, 1992.
ii Bernardino de Sahagún, quinientos años de presencia, página 102. Federico Navarrete. UNAM.
iii Miguel León Portilla, página 295, op. cit.
iv Miguel León Portilla, página 302, op. cit.

Acerca de Víctor Manuel López Wario

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