Sustentabilidad

Piden a Semarnat negar la Autorización de Impacto Ambiental al proyecto Tren Maya

Organizaciones de la sociedad civil y personas interesadas en la defensa y protección del medio ambiente enviaron el pasado viernes una carta al Secretario de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), Víctor Manuel Toledo Manzur, solicitándole que la dependencia a su cargo niegue la Autorización de Impacto Ambiental al proyecto de desarrollo Tren Maya puesto que incurre en los tres incisos previstos en la legislación ambiental según los cuales debe negarse la autorización solicitada.

De acuerdo con el artículo 28 de la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente (LGEEPA) y su reglamento en materia de impacto ambiental, obtener una Autorización de Impacto Ambiental es condición sine qua non para el inicio de una obra. El promovente del proyecto, en este caso, Fonatur Tren Maya, S.A. de C.V, ingresó el pasado mes de junio la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) a la Semarnat a fin de obtener la citada Autorización.

Sin embargo, la Manifestación de Impacto Ambiental Modalidad Regional (MIA-R) Tren Maya Fase 1 Palenque-Izamal adolece de una serie de irregularidades previstas en la ley, según las cuales la autoridad debe negar dicha autorización.

En el primer inciso del artículo 35, la LGEEPA establece que la solicitud debe negarse cuando “a) Se contravenga lo establecido en esta Ley, sus reglamentos, las normas oficiales mexicanas y demás disposiciones aplicables […]”. Al respecto, el proyecto Tren Maya contraviene las disposiciones normativas en materia de Áreas Naturales Protegidas (ANP) puesto que el trazo atraviesa por cuatro de ellas y, de acuerdo con el área de influencia del proyecto, impacta sobre otras dos áreas de protección, a saber, la Reserva Ecológica Cascadas de Reforma y el sitio Ramsar Humedales La Libertad, los cuales se omite mencionar en la MIA. Además, los impactos del proyecto contravienen los Decretos y Programas de manejo del Área de Protección de Flora y Fauna Cañón del Usumacinta, Área Natural Protegida Reserva de la Biosfera Los Petenes, Área Natural Protegida Denominada Reserva Estatal Geohidrológica del Anillo de Cenotes y Área Natural Protegida Municipal Zona Sujeta a Conservación Ecológica Reserva Cuxtal.

En lo que toca al inciso b), el cual menciona los casos “en que la obra o actividad de que se trate pueda propiciar que una o más especies sean declaradas como amenazadas o en peligro de extinción […]”, como ha sido señalado por expertos en la materia[1] e incluso como se reconoce en la propia MIA presentada por Fonatur[2], el proyecto afectará especies de flora y fauna que se encuentran en alguna categoría de riesgo, incluyendo mamíferos como el mono aullador, el grisón, el puma yaguarundii, el ocelote, el tigrillo y el mico de noche.[3] Asimismo, en la región se encuentra el jaguar (panthera onca), especie emblemática de México, también en peligro de extinción, cuya protección es de tal importancia que ha sido motivo de iniciativas regionales como el Corredor Biológico Mesoamericano y se encuentra en la lista roja de especies de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). De igual forma, la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), lo considera un felino cuya conservación es prioritaria.

Con respecto al inciso c), el cual habla sobre “falsedad en la información proporcionada por los promoventes, respecto de los impactos ambientales de la obra o actividad […]”, es importante señalar que Fonatur únicamente otorgó a Semarnat y a las comunidades información específica respecto a la rehabilitación y construcción de vías férreas para el Tren, sin mencionar que el proyecto implicará un reordenamiento territorial, la construcción de polos de desarrollo, así como varias obras asociadas y complementarias, las cuales tendrán un impacto negativo directo sobre los ecosistemas, la biodiversidad y la forma de vida de las comunidades.

En la misiva se recuerda al titular de Semarnat que la región por la que pretende atravesar el Tren Maya es una de las de mayor biodiversidad de México, integrada por los estados de Quintana Roo, Yucatán, Campeche y Chiapas, dentro la cual se encuentra la mayor dotación de selva tropical del país con una gran diversidad biológica, climática, de suelos y cultural. También cuenta con grandes extensiones costeras, de bosques y selvas.

Asimismo, la Península de Yucatán se caracteriza por tener una topografía muy suave, con fallas y fracturas geológicas, cuyas características producen el medio kárstico y originan la recarga del acuífero, única fuente de abastecimiento de agua. En este sentido, las obras de construcción tanto directamente relacionadas con el proyecto, como las asociadas al mismo, constituyen un grave riesgo de contaminación del subsuelo y, por lo ya explicado, de contaminación de la fuente principal de agua de la que se abastecen las personas en esta región.

Los firmantes ratifican la solicitud de que el proyecto de desarrollo Tren Maya NO obtenga por parte de Semarnat la autorización correspondiente en materia de impacto ambiental para poder iniciar obras, atendiendo a que la misión de esta dependencia es asegurar el cumplimiento efectivo de una política ambiental integral e incluyente dentro del marco del desarrollo sustentable, objetivo que claramente contraviene el Tren Maya, por ser un proyecto que plantea un modelo de desarrollo depredador de los ecosistemas, violando con ello el derecho constitucional a un medio ambiente sano.

 

 

Acerca de Juan Carlos Machorro

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