Sustentabilidad

Piden a la Federación un verdadero plan nacional de desarrollo forestal

Para el Consejo Civil Mexicano para la Silvicultura Sostenible, A.C. (CCMSS), la principal problemática del sector bosques en el país versa en que el Plan Nacional de Desarrollo 2007 – 2012 indicaba que para lograr la sustentabilidad ambiental debían adoptarse modos de producción y consumo que “aprovechen con responsabilidad los recursos naturales”.

            Donde la agenda para los bosques y selvas se basó en lecturas simplistas y erróneas sobre las causas de la deforestación y degradación forestal, mencionando a la pobreza y las “actividades de subsistencia propias de las comunidades” como factores de pérdida de los ecosistemas forestales del país. Con base en esto, el PND consideró que “la generación de oportunidades para estos sectores libera a algunos ecosistemas o reservas de la biosfera del efecto de depredación”.

Curiosamente, al presentar las cifras de la deforestación nacional señala que “el desconocimiento del potencial de los bosques y selvas conduce a su conversión para usos diversos” y que la pérdida de los ecosistemas forestales está dada principalmente por su conversión a actividades de agricultura y ganadería (las cuales son financiadas principalmente por recursos gubernamentales), por lo que la mejora en la calidad de vida de las 13.5 millones de personas que habitan los bosques tiene como opción “el desarrollo de las ocupaciones rurales no agrícolas como un factor importante para incrementar sus ingresos”.

Este organismo ambientalista calificó a los resultados del PND 2007-2012 de erróneos ya que los recursos fiscales para el sector forestal se incrementaron de manera considerable durante el sexenio, pasando de 1,973 millones de pesos en 2006 a 6,796 millones en 2012; en donde la mayor parte de dichos recursos los programas de restauración forestal y de suelos demostraron ser un fracaso.

El número de hectáreas incorporadas a esquemas de Pago por Servicios Ambientales (PSA) durante el periodo 2007-2011 fue de 3,441.42 hectáreas, un 184.7% más que las incorporadas en el periodo 2003-2006. Este programa fue el que más creció durante el sexenio.

Además que el número de hectáreas que sufrieron incendios forestales se duplicó y donde los datos oficiales de deforestación redujeron la cifra anual de 260,000 hectáreas anuales entre 2000-2005 (0.4%) a 155,000 hectáreas anuales para el periodo 2005-2010 (0.24%). Sin embargo, no existe forma de corroborar las cifras oficiales.

Por tal razón, el CCMSS propone que el Plan Nacional de Desarrollo 2013-2018 de un adecuado balance a la política para los bosques y las selvas; en donde la reforestación y restauración de ecosistemas forestales debe dirigirse con un sentido de sostenibilidad social y económica. Así, los recursos invertidos generan incentivos para que estas actividades tengan mejores resultados y sirvan para impulsar las economías rurales en el mediano y largo plazos.

A sabiendas que el PSA no resolverá por sí solo la pérdida de los bosques y selvas si continúa bajo un esquema de “no tocar” ya que compite con el uso y aprovechamiento de los recursos forestales y genera dependencia de los subsidios para lograr su conservación. Es necesario que el PSA funcione como inversión semilla para impulsar usos y aprovechamientos sustentables de los recursos forestales.

Impulsar el aprovechamiento maderable sustentable de los bosques y selvas y complementarlo con el impulso a las plantaciones forestales comerciales dirigidas hacia subsectores específicos, como los celulósicos, para evitar que compitan y desplacen a los productores de madera de ecosistemas naturales.

Combatir la tala y comercio de madera ilegal es un desafío de largo plazo y su éxito depende de que la SEMARNAT y la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA) reorienten la política de control y vigilancia, para centrarse en los centros de almacenamiento y de transformación de materias primas forestales a la vez que se incentiven la producción y demanda de madera legal en el país.

Eliminar la sobrerregulación que sufre el sector forestal cuidando que quienes aprovechan los recursos forestales de forma sustentable no incurran en sobrecostos que afectan su competitividad o se incentive su salida hacia la producción ilegal.

La pérdida de bosques y selvas es una de las principales fuentes de emisión de gases de efecto invernadero y, por lo tanto, detener la deforestación y la degradación forestal son fundamentales para reducir estas emisiones con beneficios adicionales en términos de adaptación, biodiversidad y servicios ambientales.

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