Sustentabilidad

Necesario instaurar acciones interinstitucionales para frenar la sequía

Desde tiempos remotos las sequías han asolado el mundo, desde países en vías de desarrollo, hasta las más grandes economías han experimentado este fenómeno, sin embargo sus efectos no han sido siempre los mismos, puesto que la diferencia ha sido como se han enfrentado y mitigado sus secuelas, a partir de los recursos disponibles, así como en la preparación y actitud de la población para reducir sus consecuencias.

Es importante destacar que entre factores que desencadenan esta situación, se encuentran; la explotación insostenible de los recursos hídricos que causa daños ambientales como la salinización y el agotamiento de los acuíferos, la pérdida de la cubierta vegetal, las actividades industriales, el turismo en masas y la agricultura de regadío. Representando un tercio de las amenazas globales contra la biodiversidad, una problemática que sin lugar a dudas requiere de atención a nivel internacional.

En el marco del Día Mundial para Combatir la Desertificación y la Sequía, se conmemoran las acciones de combatir estos fenómenos y buscar soluciones, con una firme participación de la comunidad y cooperación a todos los niveles.

La celebración de este año analiza la relación entre la degradación de la tierra y la migración. Entre otras, la degradación medioambiental, la inseguridad alimentaria y la pobreza son causas de la migración y de las dificultades para el desarrollo. El objetivo es fortalecer la resiliencia de las comunidades frente a las múltiples dificultades del desarrollo mediante la gestión sostenible de la tierra.

Por ello, esta festividad buscar recordar la importancia que tiene el suelo en la producción de alimentos y generación de empleo, así como su contribución a la sostenibilidad, estabilidad y seguridad de las zonas afectadas por la desertificación. Y es que los cambios, se pueden lograr si se trabaja en conjunto para beneficio de la conservación del medio ambiente, como sucede actualmente con el amplio programa de regeneración forestal, una iniciativa de once estados africanos, acompañados por la fundación Veolia, la cual busca desplegar en más de 7.600 km, un inmenso mosaico verde que une Dakar y Djibutí

Este proyecto se ubica en El Sahel africano una de las regiones más vulnerables del mundo, ya que a pesar de que la diversidad ecogeográfica y social de sus territorios es grande, toda la región se ve afectada por una creciente vulnerabilidad ambiental y social. Sin embargo, este entorno rural que hace años cede terreno a la desertificación, ya cobra vida gracias a la Gran Muralla Verde.

El Norte de Senegal, fue la zona piloto en la que desde el 2008 se comenzaron las plantaciones, mientras que botánicos, antropólogos, geógrafos y médicos analizan los impactos de la reforestación en el medio ambiente, la economía local y la salud. Poco a poco, los esfuerzos para repoblar la estepa senegalesa contribuyen a mejorar la vida de las comunidades locales.

Aún queda mucho por hacer, no obstante, este tipo de acciones en conjunto no sólo permiten contribuir con el cuidado del ecosistema, sino que también ayuda a que las personas reflexionen sobre la importancia de crear espacios sostenibles que favorezcan el desarrollo de todos los que somos parte del Planeta Tierra.

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