Sustentabilidad

Causalidades humanas y naturales: inundaciones en Sudamérica

Conoce la ecología política del caos hídrico de la región.

A finales de 2015 y principios de 2016, las inundaciones que ocasionaron los ríos Paraná y Uruguay dejaron a miles de familias evacuadas quienes además de tener que renunciar a sus hogares, posiblemente se cuestionaron los motivos de este fenómeno de la naturaleza.

Muchas han sido las explicaciones que giran en torno a ello. El fenómeno climático conocido como El Niño fue señalado como el principal responsable de las intensas lluvias producidas en la cuenca, pero otras voces señalaron la falta de planificación en la urbanización de ciudades ribereñas, las escasas obras de contención para evitar los desbordes, la ausencia de sistemas de alerta y de estrategias de evacuación y los efectos de las represas.

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Otro factor identificado como responsable está relacionado a sembradíos y monocultivos de alimentos como la soja, mismo que provocó una severa deforestación. Durante lo que va del siglo se intensificó en los cuatro países de la cuenca del Paraná y Uruguay el monocultivo de soja a gran escala destinado a la exportación.

De igual manera, la pérdida de humadeles y zonas de bañados en los países de la región es también uno de los motivos que explican el desbordamiento de estos cauces. Los humedales se sitúan en tierras bajas y actúan como una esponja natural capaz de contener grandes cantidades de agua. La pérdida de estas áreas con fines productivos, principalmente para el cultivo de arroz y la forestación, ha provocado cambios en el régimen hídrico, y las aguas llegan a nuevos sitios, inundándolos.

La seriedad de estas grandes inundaciones, y sus miles de evacuados, dejan muy en claro la gravedad del problema. Pero también muestra que hay muchos factores intervinientes, y se vuelve muy difícil indicar cuál de ellos es el más importante. Por lo tanto, estamos ante escenarios caóticos en el manejo y gestión de los sistemas hídricos en la región. En unas regiones llovió en demasía, en otros sitios desaparecieron los humedales y bosques que amortiguan el crecimiento de los cursos de agua, y en otras zonas los sectores más pobres invaden las orillas de los ríos.

Al mismo tiempo se autorizan distintas canalizaciones, desecaciones, deforestaciones y otras intervenciones en los ecosistemas. Las estrategias productivas basadas en monocultivos han provocado severos impactos en los ecosistemas, alterando la dinámica del agua a escala regional. Todos estos componentes interactúan y se entremezclan en distinto grado.

Las perspectivas convencionales tienen muchas dificultades para lidiar con estos fenómenos que involucran a muchos factores sobre el ambiente. Por ejemplo, una solución a escala local (como puede ser construir defensas para evitar las crecidas), podría agravar la problemática a escala regional. Finalmente, tampoco puede olvidarse que los tiempos políticos son muy distintos de los tiempos de los ecosistemas.

Aunque algunos de estos factores son globales, como fenómeno de “El Niño”, la mayor parte de los otros son de índole nacional e incluso local, como tolerar la deforestación o permitir desecar humedales. Los gobiernos involucrados en estas inundaciones han acusado a “El Niño” e incluso al cambio climático global, ya que eso les permite desviar la atención sobre sus responsabilidades nacionales y locales.

A su vez, mientras estas inundaciones se manifiestan como un drama regional, afectando a cuatro países, no existen buenos mecanismos de coordinación entre los estados para lidiar con el manejo del agua y los ambientes compartidos. No ha sido posible lograr en el seno del MERCOSUR efectivas gestiones de cuenca.

La propia cobertura en los medios de prensa convencionales es sintomática de la mirada fragmentada que se tiene sobre el tema; en particular en Argentina y Uruguay se señala a la inundación como un fenómeno que “viene de afuera” y sobre el que poco podemos hacer más allá de tomar recaudos para minimizar sus impactos.

Las referencias a otros países no van más allá del conteo de evacuados y alguna referencia puntual, como la evacuación de los leones de un zoológico en una ciudad uruguaya. No se dimensiona ni se responsabiliza a las estrategias productivas utilitaristas sobre el ambiente promovidas desde todos los países de la cuenca.

Es necesario generar mecanismos que permitan la participación de la ciudadanía en la discusión y fortalecer el vínculo entre las comunidades de la cuenca. Con estas inundaciones una vez más se refleja la visión fragmentada promovida por los gobiernos y los medios. Se amplifican las diferencias entre comunidades que tienen mucho en común desde el punto de vista cultural e histórico, y que obtendrán mayores beneficios en el trabajo conjunto antes que en la confrontación. La perspectiva de bioregiones es una alternativa a tener en cuenta, en la línea de desarrollar estrategias de complementariedad ecológica y productiva entre los países.

En la medida en que prevalezcan miradas sesgadas con énfasis utilitaristas, sean promovidas por gobiernos progresistas o por gobiernos de derecha, que consideren a la naturaleza como un conjunto de recursos destinados al consumo humano, seguiremos asistiendo año a año a los efectos de cada nueva inundación sobre las comunidades y el ambiente.

Fuente: www.ecoportal.net/

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