Opinión

Triángulo: AMLO – Ebrard – «Juanito»

Después de un largo estira y afloja, Rafael Acosta, “Juanito”, fue puesto en su lugar. Y como el vividor que siempre ha sido, anunció su retiro de la contienda política. El mes de fama y tribuna, queda en el pasado. Pero en todo esto, “Juanito” no pasa de ser la anécdota. La realidad política señala que, tropiezos aparte, Andrés Manuel López Obrador impuso su ley. Y Marcelo Ebrard en la debacle, alcanza apenas, a quedar como la “opción B” dentro de los planes del tabasqueño. Pero para que todo sea cabalmente entendido habrá que recordar que en Iztapalapa se libró una dura batalla dentro de las filas del perredismo. Que el grupo de los “Chuchos” intentó, por medio del cacicazgo de René Arce, imponer un nuevo delegado para mantener su control en esa parte de la ciudad. El grupo de AMLO decidió luchar por esa posición. Y lanzó a Clara Brugada como su abanderada en la contienda hacia el interior del PRD. Y el tabasqueño venció. Y Brugada se enfiló a una victoria que colocaría a los lopiztas en una posición ventajosa para las futuras decisiones. Y esto molestó a muchos, dentro y fuera del PRD. Así, se inició toda una lucha por modificar las cosas. Y se utilizó al tribunal electoral que, poco antes de las elecciones de julio pasado, determinó que la candidatura de Brugada no tenía el soporte legal necesario.
Y con las boletas impresas y sin posibilidad de cambiarlas, decidió que la candidatura del PRD en Iztapalapa se entregara a la esposa de René Arce, quien había sido derrotada por el grupo de López. Y los enemigos de AMLO creyeron que habían realizado la gran operación política. Y se equivocaron. López convocó a sus fuerzas de emergencia. Y pidió ajustes. Entregó el apoyo de su estructura a “Juanito” postulado por el PT. Y anunció que Clara Brugada tomaría el poder una vez que Acosta, vencedor, renunciara al cargo. Y Ebrard simplemente tendría que aceptar las decisiones de las bases. Pero a los genios dentro y fuera del PRD que lucha contra el tabasqueño se les ocurrió una nueva y espectacular medida. Y se lanzaron a negociar con “Juanito», con la idea de que con ello, demostrarían que López no tenía fuerza. Ahora, un mes después de la batalla, López tiene Iztapalapa, Brugada está en la línea del poder, Ebrard por más que buscó una salida de otro tipo, está obligado a reconocer las determinaciones que se le imponen. El grupo de Jesús Ortega aparece como “colaboracionista” con el gobierno y nadie en el PRD queda en condiciones de disputarle nada a AMLO. Y todo por un fallo ridículo del tribunal electoral y una estrategia no sólo torpe e infantil, sino tan ridícula que ahora, con los resultados a la vista, lo que se tiene en las manos es una victoria política de López que consolida sus posiciones políticas…
Y en tanto, no debe perderse de vista la estrategia del gobierno de Felipe Calderón para buscar el crecimiento político de Eduardo Cordero, titular de SEDESO, dentro de las necesidades políticas del régimen con miras al 2012. Por supuesto, una cosa es el apoyo del gobierno y otra muy diferente que el señor Cordero sea un político hábil. Sus primeros pasos en la lisa política han sido, en el mejor de los casos, algo desafortunado. Y mucho tendrá que trabajar si en realidad se quiere colocarlo en la línea de posibles candidatos del PAN a la Presidencia de la República para el 2012, Las buenas noticias para Cordero radican en que si él no ha logrado acreditar capacidad, Alfonso Lujambio, titular de la SEP, otro de los suspirantes panistas, ha resultado aún más torpe. Pero tiempo hay. Y el apoyo del poder siempre ayuda a crear imagen. Aún a falta de capacidad… El tribual electoral, el mismo que provocó el ridículo político en Iztapalapa, corrigió el fallo del tribual del Distrito Federal y reconoció los triunfos del PAN en Cuajimalpa y en Miguel Hidalgo. El problema sin embargo, está lejos de haberse resuelto. Los fallos de las autoridades electorales tanto a nivel federal como local han sido tan torpes y tan mal presentados ante la opinión pública, que todo lo que se tiene como resultado es el ridículo de los órganos que, supuestamente, tendrían que dar garantía de credibilidad a los ciudadanos. La situación no es alentadora si se recuerda que el año próximo habrá elecciones de gobernador en diez entidades y que en esas batallas se esperan acciones por demás rudas de parte de los contendientes, especialmente con el gobierno federal como apoyo del PAN. Y la alianza que se prepara en Oaxaca no deja sino ver el tamaño de las aberraciones que se pueden cometer en aras de la conquista del poder por el poder mismo.

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