Opinión

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PEPE CAMARA

El etiquetado para productos alimenticios y organismos genéticamente modificados deberá ser factor de la mayor importancia en cuestiones de salud, ya que en él se tienen que incluir características relevantes como: marca, imagen, información básica, nutricional y gráfica.

Planteamientos que corresponden a un estudio del Centro de Estudios para el Desarrollo Rural Sustentable y la Soberanía Alimentaria (CEDRSA), de la Cámara de Diputados, donde precisa que actualmente en México no está reglamentado su etiquetado, dificultando al consumidor revisar las características antes de adquirir un producto.

En el documento “Regulaciones para la importación y el etiquetado de organismos genéticamente modificados”, el CEDRSSA precisa que existe un proyecto de Norma Oficial Mexicana, que plantea especificaciones y características que debe tener el etiquetado de estos productos en semillas o material vegetativo destinados al consumo humano.

El etiquetado, sostiene el Centro, posibilitará al gobierno evitar desviaciones de uso; facilitará la aplicación de planes de seguimiento para detectar e identificar cualquier efecto o imprevisto que puedan producir en la sanidad vegetal las actividades con organismos genéticamente modificados.

Dicho proyecto argumenta y propone en cuanto a los datos que requiere el etiquetado de los organismos genéticamente modificados, actualmente en estudio, que en la legislación mexicana la mejora genética aplicada a los productos agrícolas comienza a tener relevancia con las autorizaciones para el uso de estos organismos, a fin de establecer los procedimientos a seguir y los protocolos necesarios hacia su comercialización, etiquetado e importación.

El CEDRSSA destaca que desde 1996 México ha explotado el área de la biotecnología, principalmente maíz y soya; ubicándose entre los seis principales productores de organismos genéticamente modificados en fase de expansión y diversificación.

De 2005 a 2017 se han liberado 620 permisos, entre ellos: alfalfa, canola, algodón, maíz, papa, arroz, soya, azúcar, jitomate y continúan explorándose nuevas aplicaciones en cultivos, modernización agrícola, protección del medio ambiente, biocombustibles y otras áreas.

La industria de la biotecnología en México, precisa el documento, tiene un gran potencial de crecimiento porque como país reúne una serie de aspectos que constituyen factores clave: gran biodiversidad de ecosistemas y especies, capital humano altamente capacitado, costos de manufactura competitivos en el ámbito internacional, y variedad de recursos naturales.

Los principales estados productores de organismos genéticamente modificados son: Baja California, Chihuahua, Coahuila, Durango, Sonora y Tamaulipas.

La conclusión: se necesita definir criterios conciliadores posibles para establecer el etiquetado voluntario y obligatorio, que implica una estrategia integral en donde se consideren aspectos culturales, sociales y económicos.

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