Opinión

El ciudadano Cuarón

Bien. Muy bien Alfonso Cuarón. Aun es momento de felicitarlo por sus logros como cineasta. Varios reconocimientos tiene. Lo más reciente es el Oscar por la película “Gravity”. Y muy bien como ciudadano. Usó el derecho de libertad de expresión. El decir lo que se siente. Interrogar sobre lo que se considera importante, como persona o como país. Usar la libertad para pensar diferente y decirlo. Hacerlo ante alguien, ante los demás; y ante el gobierno.

Esa libertad la uso. Cuarón, un ciudadano con mejores recursos económicos, pagó y publicó un desplegado en varios periódicos. Planteó diez cuestionamientos, sobre la Reforma Energética. Presentada al Poder Legislativo y aprobada. Dudas e inconformidad. Reclamo de falta de información. No usó un lenguaje elevado o de pantalla. Cuarón no es científico o especialista sobre petróleo, ni de exploración o explotación. Tampoco de electricidad.

Pero preguntó. Lo que a él le preocupa. Y es parecido a lo que usted y yo, sentimos. ¿De verdad bajarán los precios?, ¿qué garantiza que no se privatice?, ¿y la corrupción, eterna preocupación, como se va evitar y no se dilapide la gran riqueza?, esta última interrogación es preocupación hipotética. Bien don Alfonso. Y bien que el gobierno responda. Lo hizo el secretario de Energía, Pedro Joaquín Codwell. También el de Hacienda, Luis Videgaray. Y el mismo Presidente Peña Nieto. Se avanza en el diálogo ciudadano. Cuarón ya le gustó. Cuando se presentó la iniciativa de Reforma Energética, Cuarón no estuvo presente, él vive en Inglaterra, ni cuestionó. Como diría un guion taurino, “A toro pasado” pide debatir en televisión. En cine cuando una película pega, se hace la 2, la 3 y más. Así, las preguntas de energía.

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