Opinión

ATISBOS: La falsa imagen de AMLO

POR: Rafael Cienfuegos Calderón

SIMULACIÓN.- Con la idea de hacer creer a quienes no forman parte de sus fieles seguidores y votantes, a los indecisos, de que es un político renovado, nada mesiánico ni voluntarioso ni mentiroso ni malhumorado ni ocurrente ni impositivo ni buscapleitos, Andrés Manuel López Obrador optó en este su tercer intento por ganar la Presidencia de la República por la actuación como parte de una estrategia política para darle aire fresco a su campaña. Su nueva imagen –o disfraz- es la de un hombre bonachón que bromea y toma los cuestionamientos en su contra de la mejor manera, que sonríe y se entretiene con los pleitos de sus oponentes. Y aunque su papel en la obra Elecciones Presidenciales México 2018 lo está interpretando bien al aparentar ser la persona que no es, porque Árbol que crece torcido jamás su rama endereza (en referencia a que es muy difícil cambiar las costumbres o hábitos de las personas), el inconveniente para López Obrador es que después de los años dedicados a la política en el PRI, el PRD y ahora como dueño de Morena, y los 12 que lleva en campaña, la gran mayoría de los mexicanos saben de qué pata cojea. Puede ser que a partir del engaño –la actuación- López Obrador logre convencer a algunos de los votantes indecisos de que como hombre renovado, sensato,  propositivo y promotor del Amor y Paz, es la esperanza para rescatar al país de las manos de la mafia del poder, el líder que se necesita para enfrentar al desquiciado Donald Trump, el adalid que combatirá y erradicará la corrupción y la impunidad, el perdona vidas para quienes infrinjan la ley, el mesías que hará el milagro de abaratar las gasolinas, el gas y los alimentos básicos, el creador de empleos con buenos salarios, el que garantiza educación, atención médica, alimentación y vivienda para todos, y el gobernante que sustentará su gestión en el mandato del pueblo. Sin embargo, una cosa es que simule ser la persona que en realidad no es y otra que logre el engaño, porque para la gran mayoría de mexicanos en edad de votar está claro que su cambio de actitud fue a partir del inicio de la contienda electoral y saben que en campaña por el cargo de elección que sea, y no se diga el de presidente, todos los candidatos se valen de cualquier engañifa.
DEMAGOGIA.– En los próximos 90 días de campaña la candidata y los tres candidatos a la presidencia atiborrarán de demagogia a los más de 88 millones de electores empadronados, a través de spots, entrevistas, eventos y redes sociales, y ofrecerán a los votantes la Luna y las estrellas para acaparar su interés. Al igual que los que buscan una gubernatura, una presidencia municipal, una alcaldía (Ciudad de México), una diputación local, una federal y una senaduría, los candidatos presidenciales se comprometerán a todo y a nada, ya que las promesas de campaña son solo eso, promesas, y protagonizarán una batalla descarnada cargada de acusaciones ciertas o falsas, descalificaciones y confrontaciones contra sus adversarios. Este vaticinio es resultado de lo que hasta ahora han mostrado todos: más encono que propuestas.
¡ARRANCAN! – Margarita Zavala inició su campaña con la promesa de derrotar a la maquinaria de los partidos con una política basada en la dignidad. Aseguró que en la elección presidencial de este año, los mexicanos tendrán ante sí a otros tres candidatos que representan la política de las trampas y el dinero. A su vez José Antonio Meade, dijo que, de ganar encabezará un gobierno «de gente decente» y que el único privilegio será el de ser mexicanos. «No habrá fuero para nadie, seré el primer presidente sin fuero». Andrés Manuel López Obrador arrancó con la advertencia de cancelar las obras del nuevo aeropuerto en Texcoco e instalarlo en la base aérea militar de Santa Lucía. Con ello, se ahorraran más de 200 mil millones de pesos. Ricardo Anaya dijo que el combate a la corrupción, la inseguridad y la desigualdad es la columna vertebral del compromiso político que  hace a la población y que cumplirá como Presidente de la República.

ASPIRANTES.- La jefatura de Gobierno de la Ciudad de México está muy codiciada. El 1 de julio contenderán siete aspirantes: cuatro mujeres y dos hombres. Alejandra Barrales Magdaleno, de Por México al Frente (PAN, PRD y MC); Claudia Sheinbaum Pardo, por Juntos Haremos Historia (Morena, PT, Encuentro Social); Mariana Boy Tamborrel (PVEM); Purificación Carpinteyro (Nueva Alianza); Lorena Osorio Elizondo (Independiente); Mikel Arriola Peñaloza, de Todos por México (PRI); y Marco Rascón Córdova (Humanista). Hasta ahora las tendencias son a favor de Sheinbaum, seguida por Barrales y ésta por Arriola, y falta ver qué es lo que pueden hacer los demás candidatos para meterse a la competencia, pues en la ciudad el mayor clientelismo electoral lo tienen el PRD tras 20 años de ser gobierno, y Morena, que se formó con ex militantes perredistas.

 

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