Notas

Se hunde el peso, ¿y las fuentes de trabajo?

 

El peso cayó en arenas movedizas y de poco han servido más de 16 mil millones de dólares, puestos en el mercado bursátil para sostenerlo. El miércoles pasado llegó a cotizarse nuestra débil divisa a 14.50 por cada billete verde y el Banco de México subastó 400 millones de dólares para evitar el hundimiento fatal.

Sín las cuantiosas subastas de Banxico, aprovechadas por especuladores de la Bolsa Mexicana de Valores, banqueros y empresarios como los de Comercial Mexicana, tal vez el pesito se hubiese deslizado más profundo o se mantuviera en sus actuales niveles. No lo sabemos.

Si sabemos, en cambio, que con los 16 mil millones de dólares, tomados de la reserva nacional, ya hubiese iniciado el gobierno de Felipe Calderón la construcción de dos refinerías y, en el corto plazo, disminuir las cuantiosas compras de gasolinas a Estados Unidos.

Sin duda, la política del dinero de México se ciñe a indicaciones del Fondo Monetario Internacional a través del secretario de Hacienda, Agustín Carstens, contraria a crear plantas productivas y generar fuentes de trabajo. 

Todo es acumular divisas para respaldar al pesito, por la idea de que sólo los corruptos del PRI causaron devaluaciones. 

Quieran o no, los panistas también empequeñecen al peso y justifican que se debe a cuanto sucede en el ámbito internacional. Pero ellos han hecho lo suyo y ahí está el crecimiento monstruoso del narcotráfico, del cual se derivan incontables desdichas, entre otras, el cierre de negocios y el creciente desempleo.

Con los dólares subastados, Banxico también especula. El miércoles pasado vendió cada uno a 14.16 pesos y por esa vía recoge circulante monetario. Pero mucha gente se pregunta a dónde van a parar los billetes verdes salidos de las reservas.

Esos dólares no llegan, obvio, a bolsillos de cualquier hijo de vecino. Los acaparan banqueros, empresarios que cotizan en la Bolsa y dueños de casas de cambio, quienes en estos días hacen su agosto, en plena cuesta de enero.

La crisis mundial no terminará en los próximos dos cuadrimestres, como pronostican analistas menores. Seguramente se alargará al 2010 y no resolverán el problema los 825 mil millones de dólares que pretende gastar el inminente primer mandatario de Estados Unidos, Barack Obama, según cabildeos realizados en el Congreso de su país. 

México no puede sustraerse de esa debacle, pese a cuanto digan funcionarios calderonistas. Si la economía estadounidense entró en parálisis, y lo demuestra la escasa demanda de petróleo, las compras de los “primos” a nuestro país ya son menores, disminuye el turismo y las remesas de dólares continúan cayendo.

A pesar del evidente desastre se siguen gastando los dólares para dar oxígeno al pesito y los daños al país puedan ser menores. Pero esto no sucede.

El Presidente Calderón propuso, a través del Acuerdo Nacional a Favor de la Economía Familiar y el Empleo, la construcción de carreteras, puentes y otras obras para crear empleos. Los trabajos debieron empezar el 1 de este mes y no se ve nada. 

Por el contrario, el secretario de Comunicaciones y Transportes, Luis Téllez, anunció la postergación del puerto de Punta Colonet, principal obra de este sexenio. ¿Se repite la historia del fracasado Aeropuerto Internacional foxista?

 

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