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Semillas del hambre: Oxfam

Inesperadamente, el automóvil, uno de los inventos más trascendentes para mejorar la calidad de vida del hombres, se convirtió en uno de sus principales enemigos en la lucha por los alimentos y el agua.

En efecto, la producción de granos, dedicados antes a la alimentación humana y pecuaria, ahora se destina a generar biocombustibles que demandan los automóviles, como alternativa al uso de gasolinas.

Un estudio de la Agencia Internacional de Energía (IAE), de la ONU, refiere que en 2006, 14 millones de hectáreas, equivalentes al 1 por ciento de la tierra arables del mundo, se dedicada a la producción de biocombustibles.

Este porcentaje se elevaría hasta 3.5 a 3.8 por ciento, en 2030, cuando se destinaría a esa actividad entre 35 a 54 millones de hectáreas.

La recomendación de la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) es utilizar las tierras abandonadas a esa actividad, en especial en Africa y América del Sur, producto de los movimientos migratorios y falta de apoyos gubernamentales al campo.

Oxfam, organización no gubernamental, reveló este año, coincidiendo con la reunión de los ministros europeos de Energía, que la tierra utilizada para producir biocombustibles para llenar los depósitos de los vehículos europeos durante un año podría producir maíz y trigo suficiente para alimentar a 127 millones de personas.

El organismo llamó a la Unión Europea (UE) a replantearse su peligroso romance con los biocombustibles ante el gran riesgo que corren las personas más pobres del mundo de padecer hambre debido al desorbitado aumento de los precios de los alimentos.

En un nuevo informe de la campaña CRECE, denominada “Las semillas del hambre”, Oxfam advierte que crece la avidez de Europa por los biocombustibles lo que provoca un aumento de los precios de los alimentos a nivel internacional, obligando a muchas personas a abandonar sus tierras e incrementa, en consecuencia, los niveles de hambre y desnutrición en los países pobres.

En Europa, en el año 2020, los mandatos de biocombustibles podrían llegar a costar a cada persona adulta 30 euros al año. En 2008, en la UE se destinaron aproximadamente 3,000 millones de euros a proporcionar exenciones fiscales e incentivos a la producción de biocombustibles, cantidad comparable al controvertido rescate de Grecia en febrero pasado.

La publicación de este informe coincidió con la reunión de los ministros europeos de Energía en Chipre para debatir la estrategia europea sobre energía renovable posterior al 2020.

De acuerdo con la legislación europea actual, para el año 2020, el 10% de la energía para el transporte deberá provenir de fuentes renovables, y se prevé que la mayor parte proceda de biocombustibles, elaborados de cultivos alimentarios.

Pero no sólo es la competencia por el área arables, también es por el agua.

Un reporte del organismo EuropaBio indica que para producir un litro de biocombustible, se requieren 3 mil 500 litros de agua, en India y China.

La falta de lluvia este verano ha devastado las cosechas en regiones productoras clave del mundo. Combinado con el hecho de que grandes extensiones de tierras agrícolas se dedican ahora a cultivar maíz para biocombustible y podemos estar encaminados hacia otra crisis alimentaria. Ello supondría muy malas noticias para los pobres.

Los autos ya compiten con el hombre por la obtención de comida y agua, en lo que sociólogos consideran otra rebelión de las máquinas contra sus creadores.

La sequía es ahora un problema mundial. La falta de lluvias en la región del Mar Negro, por ejemplo, hace aumentar el temor de que Rusia y otros países impongan restricciones a las exportaciones de cereales. Estados Unidos es uno de los mayores productores de maíz, con un 60 por ciento de las exportaciones a nivel mundial y este verano los agricultores han sufrido la peor sequía en 50 años. Ello ha llevado a un fuerte aumento del precio de los cereales, con un efecto directo en los países en desarrollo, en los que la gente depende del maíz como alimento básico.

El gobierno de EU busca reducir su dependencia del petróleo y como resultado existe una demanda creciente de maíz para producir biocombustibles, empujando todavía más los precios. Para contrarrestar esta situación se han producido llamamientos para reducir la producción de biocombustibles y evitar que los precios sigan subiendo.

Un reciente estudio del New England Complex Systems Institute [EN] advierte que la combinación de sequía y el aumento de la producción de etanol podría empujar pronto los precios mundiales de los alimentos a los niveles de 2008, cuando el alza provocó revueltas en muchos países.

Los principales miembros del G20 planean una respuesta de emergencia para hacer frente al alza de los precios alimentarios, pero no parece haber una solución fácil ni rápida. Los más pobres llevan sufriendo la volatilidad de los precios alimentarios desde hace décadas. Para sobrevivir, muchas personas han reducido sus gastos en salud y educación, se han endeudado o incluso suprimido una comida al día.

Es este escenario de competencia entre el hombre y los autos por la producción agrícola y el agua en el que la FAO celebrará el próximo 16 de este mes, el Día Mundial de la Alimentación, jornada dedicada a promover “Las cooperativas agrícolas alimentan al mundo”, para destacar el papel de las cooperativas para mejorar la seguridad alimentaria y contribuir a la erradicación del hambre.

El interés en las cooperativas y las organizaciones rurales se refleja también en la decisión de la Asamblea General de la ONU de declarar a 2012 como “Año Internacional de las Cooperativas”.

Del burro al vocho

Durante siglos, el hombre utilizó a los animales, en especial, cuadrúpedos, para transportarse y llevar sus productos de un sitio a otro. Hasta nuestros días y aún en las calles de la Ciudad de México es común ver caballos y burros que se utilizan como medio de transporte. Todo eso antes de inventarse el automóvil.

Esos medios de transporte tampoco eran ecológicos. Baste recordar que el excremento de estos animales se usaba como combustible en hogares rurales de nuestro país y hasta para enjarrar paredes de chozas construidas con cañas de maíz, carrizo y otras varas.
El automóvil, tal como lo conocemos en la actualidad, se inventó en Alemania, en 1886, por Carl Benz. Poco después otros pioneros, como Gottlieb Daimler y Wilhelm Maybach, presentaron, a su vez, sus modelos. En 1910, Henry Ford comenzó a producir automóviles en una cadena de montaje, sistema totalmente innovador, que le permitió alcanzar cifras de fabricación hasta ese tiempo, impensables.

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