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Desempleo juvenil, cruel realidad

Ernesto Mojica

“Este mirar urgente y esta voz en sonrisa para un joven que sabe morir por cada sueño”: fragmento de la obra Nocturno del poeta mexicano Carlos Pellicer, que describe la experiencia de un momento de la juventud en la ciudad.

Muchos son los escritores que hablan de los jóvenes, sus ansias por vivir y cumplir sus deseos, y también son numerosas las personas entre 18 y 30 años que cada día intentan triunfar en la sociedad, pero en la actualidad ¿qué piensa la juventud mexicana?.

Con cada año que pasa en un mundo globalizado, los anhelos y sueños más ambiciosos de las personas se transforman en la búsqueda de una profesión y de un trabajo que facilite las necesidades de la vida capitalista.

No importa cuántos títulos universitarios o si carecen de ellos, las realidad es que la juventud nacional enfrenta un grave escenario de desempleo, actualmente.

No importa cuántos títulos universitarios o si carecen de ellos, las realidad es que la juventud nacional enfrenta un grave escenario de desempleo, actualmente.

Al cuestionar el futuro social y económico de esta parte de la población, se pueden escuchar comentarios como “ser joven en estos tiempos es una incógnita”, “no hay muchos empleos adecuados saliendo de la carrera”, “estudiar la universidad no es promesa de un buen trabajo”, entre otros.

México es un país golpeado por el narcotráfico, delincuencia organizada, desempleo, gasolinazos, nuevos impuestos y, además, vive las interrogantes de las nuevas reformas educativas y energéticas.

Al mismo tiempo, existe una competencia académica entre jóvenes por ocupar un lugar dentro de las pocas universidades públicas, sobre todo en el Distrito Federal (DF) y área metropolitana.

Ejemplo de esto son los más de 100 mil alumnos que se inscriben cada año en los exámenes de ingreso a nivel superior que realiza la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Sin embargo, la competencia no termina en esa instancia.

En la actualidad, las necesidades laborales de jóvenes egresados de las diferentes universidades de la capital, se vuelven más complejas. Cada día, hay más especialidades y carreras universitarias que preparan profesionalmente a miles de personas.

En relación a esto y la situación del país, se puede observar una tendencia negativa en la perspectiva laboral de muchos estudiantes y graduados.

Marco Antonio Vázquez, egresado de la Facultad de Arquitectura de la UNAM, opina que las universidades crean un número de profesionistas mayor a las oportunidades de empleos disponibles.

El nutriólogo y ex alumno de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), Josué López Jaime, comenta: “los puestos a ocupar por egresados son escasos porque no hay una base laboral sólida y también falta entender las áreas de cada profesión”.

Cristina Aguilar, graduada de la Escuela Superior de Administración por el Instituto Politécnico Nacional (IPN), expresa que hay una preocupación juvenil general por el futuro profesional existente en el país.

Por su parte, Débora Segura, estudiante de etnología en la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH), considera que hay temor entre universitarios por salir y resolver las interrogantes que sofocan a México.

Hay muchos testimonios de jóvenes preocupados por el futuro y su prosperidad. En algunos casos son justificados los temores, ya que existen cifras y estadísticas alarmantes que podrían dejar con pocas opciones a la juventud.

Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), aproximadamente la mitad de la población total del país son personas menores de 26 años.

Hay casi 5 millones de profesionistas activos en el mercado laboral. Sin embargo, estos abarcan sólo el 40 por ciento de todos los graduados que existen en el país. Asimismo, quienes logran ocupar un espacio en la bolsa de trabajo tardan un año en ubicarse dentro de sus profesiones.

También, un dato a destacar es que solamente 40 de 100 profesionistas laboran en algo relacionado a sus estudios universitarios; los otros ocupan puestos secundarios como subordinados en diversas empresas, instituciones o trabajos independientes.

A finales del 2013, el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) realizó un estudio donde se resaltaron las profesiones mejor y peor remuneradas en México.

Las profesiones con mejor salario son las relacionadas con minería y extracción, finanzas, banca y seguros, salud pública, servicios de transporte, y física.

Por otra parte, comunicación y periodismo, formación docente para la enseñanza de signaturas, formación docente para educación básica, trabajo y atención social, y cuestiones vinculadas con las bellas artes, son las profesiones peor pagadas.

En este estudio también se encuentran las áreas con menor y mayor desempleo. En las primeras se encuentran ocupaciones relacionadas a estadística, física, Ingeniería de vehículos de motor, barcos y aeronaves, formación docente para la enseñanza de signaturas, y matemáticas.

Dentro de las profesiones con mayor desempleo están criminología, minería y extracción, economía, ciencias políticas, y sociología y antropología.

A su vez, en los últimos años, los bajos salarios y la gran competitividad por los puestos se deben al exceso de graduados que hay por carrera.

La Secretaría de Educación Pública (SEP) ubica a 16 carreras con exceso de egresados que superan la demanda de trabajo, entre las cuales destacan: Contaduría, administración, derecho, ingeniería eléctrica, ingeniería en computación e informática, arquitectura y urbanismo, y comunicación y ciencias políticas.

Ante esto, en el caso particular de la Ciudad de México, el Gobierno del Distrito Federal (GDF) ha optado por proyectos para apoyar a los profesionistas. Algunos de estos programas son: cursos de capacitación, ferias de empleo, bolsas estatales de trabajo y seguro de desempleo, por mencionar algunos.

La juventud, en la actualidad, se enfrenta a un entorno abrupto. El final de sus estudios es sólo el inicio de una sociedad que demanda mayores oportunidades y espacios de superación personal y económica.

Cada joven tiene la voluntad de enfrentase a los obstáculos y morir por sus sueños. Como señala Carlos Pellicer: “porque la realidad es cosa mía, es decir, lo que usted nunca verá”.

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