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Busca sector automotriz proteger a sus empleados ante COVID-19

El sector de la movilidad automotriz no puede detener sus actividades al ser considerada una actividad prioridad que evita la escasez de alimentos, facilita el traslado de pacientes, medicinas y trabajadores, etc., sin embargo, esta sector automotor presenta graves afectaciones debido a la pandemia global del coronavirus (COVID-19).

Rubén Imán, director general de Onest Logistics –empresa del sector logístico móvil-, calificó que es indispensable establecer nuevas acciones de responsabilidad a favor de los transportistas, debido a que el escenario de la COVID-19 requiere tener mejores iniciativas sanitarias a favor de los trabajadores del transporte.

El directivo de Onest Logistics indicó que el primer factor de responsabilidad de las empresas es la información adecuada a los operadores de las indicaciones que deben implementar para cuidar su salud, portar cubrebocas, guantes, uso de gel antibacterial, lavado de manos y respetar la distancia acordada por las autoridades.

La empresa informó que sus 1,800 conductores son monitoreados medicamente en todo momento y no han detectado ningún caso de la COVID-19. “Dichos resultados no disminuirán las medidas de seguridad e incluso a todo el personal se les paga el transporte a sus casas para evitar exponerlos al virus”.

Aunque las expectativas de crecimiento a principios de 2020 para esta industria eran prometedoras, la incertidumbre económica derivada de la COVID-19 y otros factores sociales y políticos, son elementos que terminaron por frenar su crecimiento.

Las medidas adoptadas por las autoridades federales y estatales, así como por las empresas de movilidad, fabricantes y distribuidoras de vehículos al realizar paros técnicos, con el objetivo de reducir las actividades al mínimo y proteger la salud como bienestar de los colaboradores; provocará una caída tanto del mercado interno como el de exportaciones, sin precedentes en los últimos 90 años en México.

Por su parte, Raúl Gil Sánchez, director general de Prestone en México y Latinoamérica, detalló que “el panorama no es alentador para el sector automotriz en este momento, sin embargo, las cosas regresarán a la normalidad porque la industria es muy noble en todos los aspectos y en todos sus segmentos de negocio”.

En la industria de movilidad, la cultura de prevención y protección personal está muy arraigada. Hemos tomado todas las precauciones, incluso antes de que llegaran las recomendaciones gubernamentales sobre la COVID-19, dijo.

Prestone es una empresa trasnacional que cumple con los estándares sanitarios y sustentables de sus plantas en Estados Unidos, equipamos a nuestra gente con el equipo de protección personal, monitoreamos su temperatura cuando llegan y dentro de las instalaciones, se realizan limpiezas sanitizantes, etc.”, indicó.

Aunado a que esta industria necesita un mayor análisis del panorama económico global, que no es el más favorable ante la pérdida de empleos, que en un futuro puede desencadenar el incremento de la actividad delictiva en contra de la industria del transporte.

Expresó que la mayoría de las cadenas de suministro de plantas automotrices en México, las medidas de sanitización a profundidad y el paro de actividades por la COVID-19 ha provocado parálisis laboral y se tenga una gran incertidumbre entre los trabajadores.

En la actualidad, la industria automotriz aporta el 3.8% al Producto Interno Bruto (PIB) de México y sostiene 980 mil empleos directos de los cuales dependen poco más de 3.6 millones de mexicanos, indica la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA).

Otro golpe: una gran crisis laboral

El profesor de Economía de la Universidad La Salle, Siegfried Seedorf, declaró que otro aspecto que afectará a este sector empresarial serán los retos en lo social, sanitario, ambiental y económico para sus proveedores (medianas y pequeñas empresas [pymes]), debido a que la crisis por la COVID-19 podría alargarse hasta el mes de junio.

Lamentó que al momento sólo se tienen soluciones paliativas. “No se tienen respuestas reales que permitan conservar los empleos en las empresas automotor”.

Mencionó que es claro que la crisis por la COVID-19 traerá consigo incertidumbre relacionada con la permanencia o posibles reajustes de la planta productiva en la industria automotriz, que hoy constituye cerca de 980 mil empleos directos y se podrán registrar pérdidas de muchos de ellos”.

El investigador universitario informó que esta industria busca se firme un acuerdo nacional con el gobierno para enfrentar a esta recesión y frenar posible despidos masivos. Acotó que “las ciudades manufactureras (norte del país), turísticas (playas), agroalimentarias (occidente del país), están en luz roja por la emergencia sanitaria y se debe actuar prontamente”.

Concesionarios buscan proteger a trabajadores

Nissan Mexicana: el fabricante de origen japonés anunció que del 25 de marzo al 14 de abril, suspenderá sus plantas de producción ubicadas en México.

BMW GROUP: en San Luis Potosí, la marca alemana informó el cierre temporal de su planta a partir del 29 de marzo hasta el 19 de abril.

AUDI: la automotriz alemana detuvo desde fines de marzo su producción en su planta ubicada en San José Chiapa, Puebla, como medida para contrarrestar al Covid-19.

Honda: la compañía japonesa suspenderá temporalmente su planta en Celaya, Guanajuato, tras  informar el cierre temporal en todas sus fábricas de América del Norte.

Ford: anunció el cierre provisional a partir del 19 de marzo de todas sus plantas en Norteamérica con la finalidad de llevar a cabo una limpia y desinfección de instalaciones.

General Motors México: la empresa norteamericana tiene presencia en San Luis Potosí, Guanajuato y Coahuila, donde suspenderá paulatinamente cada una de las plantas.

Toyota: ubicada en Guanajuato y Baja California, Toyota anunció suspensión de labores para abril y tiene previsto que el 25 reanuden operaciones.

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