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Agua de donde sea

El grito de la población que, en estos días, se escucha en varias poblaciones del norte del país no es ajeno para el Valle de México que, en algunas regiones, padecen sed desde hace varios días y cuyo fenómeno amenaza con desbordar a las autoridades, encargadas de entregar este recurso básico a los habitantes.
El derecho al agua es constitucional. Lo estipula el Artículo 3º. de la Carta Magna y lo ratifica la Ley de Aguas Nacionales.
Sabedores de este hecho, habitantes de Coahuila, recientemente, salieron a las calles con baldes, cubetas y botes para exigir a las autoridades el líquido.
Este cuadro también no es ajeno al Valle de México, donde la gente ha salido, en varias ocasiones, con un grito unísono: “queremos agua”.
Las autoridades son las encargadas de entregar este recurso y ellas tendrán que buscar la solución para dar respuesta a sus gobernados.

SITUACION CRITICA

La sobreexplotación de hasta el 800 por ciento del acuífero del Valle de México lleva al agotamiento de este recurso finito, lo que, a su vez, genera desertificación, islas de calor, que obviamente obliga a consumir 20 por ciento más agua. Además, ir secando a la región, desde hace siglos, lleva a que la capital mexicana se hunda casi 13 metros, lo que provoca que se fracture la tubería y se pierda mucha agua potable; ésta es sola una de las diversas fallas geológicas que ponen en serio riesgo de vulnerabilidad a millones de capitalinos.
Los acuíferos se encuentran tan extraordinariamente sobreexplotados, que la Comisión Nacional del Agua asegura que la disponibilidad de agua es menor a 188 metros cúbicos per cápita. De acuerdo a las medidas internacionales, cuando se llega a mil metros cúbicos de disponibilidad, simplemente es de alarma roja.
Conocedores de la situación por la que atraviesa la capital mexicana y algunos municipios del Estado de México, el Tribunal Latinoamericanos del Agua augura: Si los gobiernos locales no cambian sus patrones de consumo y abuso del vital líquido, si dejan de perder áreas verdes, zonas de recargas y si no construyen la infraestructura necesaria para tratar aguas negras y de lluvia, para el 2020, los acuíferos estarán secos. Sin una gota de agua.
En Europa, no pueden dar crédito a la noticia de que la capital mexicana está pasando un agotamiento del agua, sobre todo, porque cíclicamente se enteran que se inunda por exceso de lluvias, la cual, en algunas partes se capta y trata para solucionar el problema de sequía. Lo que no saben en el Viejo Continente es que en el Distrito Federal, se mezclan las aguas negras con las pluviales.
Bueno la situación es tan crítica y desesperada que el director del Sistema de Aguas de la Ciudad de México, Ramón Aguirre Díaz, aceptó que 2009 es el más seco de los últimos 40 años. Por lo que consideró que 2010 será negro para la capital mexicana, por lo que se pasará de la contingencia a un estado de alarma.
Cada día, el Distrito Federal consume 3 millones 24 mil metros cúbicos de agua; algunos municipios del Estado de México usan 2 millones 592 mil metros cúbicos. En total, consumen 5 millones 616 mil metros cúbicos y al año significan 2 mil 49 millones 840 mil metros cúbicos; el 70 por ciento –mil 434 millones 888 mil metros cúbicos– se obtiene de cerca de 4 mil pozos y el resto, 30 por ciento –614 millones 952 mil metros cúbicos–, los aporta el Sistema Cutzamala.
Lo grave de la situación no son los números, sino que en lo que va de la temporada de precipitaciones de 2009, al centro del país y en especial al Valle de México le ha llovido 70 por ciento menos, lo que obviamente se manifiesta en que los acuíferos tienen un menor nivel y las presas del Sistema Cutzamala no han recuperado su capacidad normal de agua.
A estas alturas, dijo Aguirre Díaz, el agua almacenada en las presas del Sistema Cutzamala es de 323 millones de metros cúbicos.
Esa cantidad de agua alcanza únicamente para 191 días, o sea, hasta el 10 de febrero de 2010. De ahí a mayo, casi no llueve y el estiaje en el Valle de México es fortísimo, pues durante ese periodo, se estará sin 1 millón 684 mil metros cúbicos de agua por día, si es que no la traen de otros lugares.
Obviamente, también se espera que el nivel de los acuíferos baje considerablemente y su rendimiento para el 2010 sea menor de lo que ha aportado en los últimos años.
Ante esta situación, las autoridades buscan desesperadamente una solución real, traer más agua del Estado de México. Los municipios que podrían ser explotados en Temascaltepec y Almoloya de Juárez.
También se piensa en Guerrero, Michoacán, Puebla y Veracruz. Hidalgo no es tomado en cuenta porque parte de su agua será explotada para darse a la nueva refinería. Para mediados de siglo, será más que rentable traer agua desde los ríos más caudalosos de Chiapas, el Grijalva y Usumacinta; el primero nace en la entidad federativa y el otro, en Guatemala. Ambos atraviesan Tabasco y desembocan en el Golfo de México.

AMENAZAS GEOLÓGICAS

Entre los riesgos geológicos que amenazan la integridad física y bienes de los habitantes del Valle de México se encuentran las grietas, socavones, deslaves, hundimientos, sismos y vulcanismo. En total se tienen localizados por el momento, 550 focos rojos que hacen del Distrito Federal, un sitio poco apto para morar.
De acuerdo con el Servicio Geológico Metropolitano del Instituto de Geología de la UNAM, el terreno arcilloso que conforma la primera capa del subsuelo del Distrito Federal lo hace proclive a las grietas.
Entre las zonas de mayor riesgo se encuentran las que también son lacustres, como son partes de las delegaciones de Tláhuac, Xochimilco, Iztapalapa, Cuauhtémoc y Gustavo A. Madero, así como municipios de Nezahualcoyótl, Chalco, Ecatepec y la planicie que llega a Zumpango. Entre algunos sitios específicos se cita a las colonias El Peñón, Balbuena, Narvarte, Del Valle, el Centro Histórico y la zona del Tepeyac.
Otros peligros que acechan a la población capitalina son: frentes fríos, olas de calor, incendios e inundaciones, a los cuales se les clasifica como hidrometeorológicos; explosiones, derrames y fuga de sustancias peligrosas, físico-químico; concentración masiva de gente y terrorismo, en el social; y también está el sanitario, en el que también destaca el que se acaba de vivir por la influenza humana.

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