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Sinfonía número 1

Depre949Preparaba la serie de pinturas para “Los preludios”1 y el aparato de sonido transmitía la Sinfonía número 1 en Do menor, opus 68 de Johannes Brahms (Hamburgo, 7 de mayo de 1833 – Viena, 3 de abril de 1897) en la versión de la Berliner Philharmoniker dirigida por Wilhelm Furtwängler para una grabación en vivo con fecha del 10 de febrero de 1952.

No era la primera exposición personal ante esta obra del compositor alemán, pero, aquella vez, “algo” detonó internamente desde la presentación de las cuerdas y timbales, en el violín solo del segundo movimiento y una continuada exaltación en la agilidad discursiva del tercer movimiento hasta el pasmo total: la presentación de los timbales y cuerdas con el pizzicato que antecede la irrupción del tema con los cornos en su cuarto movimiento.

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Según la historia, Johannes Brahms elaboró la partitura de su primera Sinfonía en do menor opus 68 en el transcurso de catorce años. El afán para que no faltara ni sobrara nota alguna de la idea concebida concretó en ese espacio temporal aquel cúmulo innumerable de apuntes y partituras precursoras. Por otra parte amigos y público en la expectativa sobre la capacidad de Brahms para continuar la “herencia” de Beethoven y producir una sinfonía con dignidad y alcance intelectual presionaba al compositor.

Hans von Bülow denominó a esta sinfonía “la Décima Sinfonía de Beethoven” basado en similitudes percibidas con el tema principal de la novena sinfonía de Beethoven y el uso del motivo del “destino” que inicia la quinta sinfonía. Estos comentarios desconcertaban a Brahms, los consideraba equivalentes a una acusación de plagio, mientras él afirmaba que la utilización del idioma musical de Beethoven era un acto de homenaje consciente. Aquel músico excelente que de niño trabajara en los bares del puerto afirmaba —seguramente con lenguaje procaz atemperado por la traducción— que su sinfonía “se parecía a la de Beethoven tanto como un trasero se parece a otro.” En cualquier caso, el tema en la trompa de Brahms (“motivo del destino”) lo refiere Brahms en carta de 1868 a Clara Schumann: “…como escuchado en una trompa alpina”.

Corre la afirmación de que el manuscrito del primer movimiento (Allegro) es una reconstrucción por pérdida, pero el resto de la partitura — Andante, el Allegretto y el Finale— son reproducción en edición facsímil de la editorial Dover Publications.

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De ese frenesí nació el apunte a lápiz que acompaña este texto y no hay cómo asentar el enorme flujo de ideas, las sensaciones y la casi evasión física producidas ante esta primera sinfonía de Brahms, cuyos sonidos ya conocidos —revalorados en una situación especial— dejan por parca ésta manifestación originada en un momento de estupor y frenesí.2

1.Con base en la obra musical del maestro José Luis Wario Díaz: Preludios a la Vía Dolorosa.
2.La sinfonía tiene cuatro movimientos: 1o. Un poco sostenuto – Allegro – meno Allegro; 2o. Andante sostenuto; 3o. Un poco Allegretto e grazioso; 4o. Adagio – Più Andante – Allegro non troppo, ma con brio – Più Allegro.

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