Comunitarias

Empataron los Pumas

Ayer domingo, por la mañana, a las 10:00 horas aproximadamente, en la estación del Metro Miguel Ángel de Quevedo, me crucé con un pequeño grupo de aficionados al futbol: tres damas jóvenes, de entre 18 y 21 años; una niña de unos 8 años y un niño de no más de 4. Las chicas lucían con orgullo los colores de los Pumas, atuendo blanco con el símbolo azul. Los pequeños portaban el color oro, el dibujo del felino en negro. Me acerco, los saludo y pregunto al niño ¿A quién le va a ganar nuestro equipo? Al Atlas, responde presto, muy convencido. Siguiendo el tono festivo de la breve conversación le digo, les digo: «pan comido». El pequeño esboza una sonrisa de satisfacción.

Mi hijo y mis nietos, aficionados al futbol, me sugieren con frecuencia que si en lugar de política hablara de este deporte aumentarían mi audiencia y mis lectores. Explico, me retiré de ese espectáculo cuando los mercaderes inventaron los torneos cortos. No sé como alguien ahora puede enorgullecerse por medios títulos. Una estrella de antes era una estrella. Ahora son medias estrellas. Debieran ganarse dos minitorneos, de manera consecutiva, para ostentar un campeonato. Digo.

Mi gusto por el futbol comenzó a fines de los 50 cuando empecé a jugarlo. En un equipo que se formó en la iglesia de mi barrio, de mi natal Córdoba, donde yo era integrante de la Acción Católica de Jóvenes Mexicanos, ACJM. Los hermanos Ramiro, Joel, Fernando, Muñoz fueron los promotores de la idea. La secundó el padre Ramiro Melo Solís.

En el principio fui partidario del Oro, campeones en el torneo 61-62. Inolvidable su triunfo sobre el Guadalajara. En la última jugada el portero rojiblanco, el Tubo Gómez, remató un tiro de esquina, el balón iba al ángulo, y el cancerbero áureo, el Piolín Mota, alcanzó a desviarlo con la punta de los dedos. Inexplicable porque el Piolín era un jugador de baja estatura.

Después, por los Muñoz, me volví fanático de las Chivas. Cuando el Universidad ascendió lo sumé como lo haría también con el Veracruz.

Pero ¿Y los Pumas? Ufff, empataron. Las Chivas ganaron y Ayyy… los Tiburones perdieron. Bueno, el América perdió, resultados que equilibran mi emoción, finalmente.

 

 

Acerca de Hector Villar Barranca

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