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A pesar del riesgo sísmico, en México se sigue construyendo de forma inadecuada

México está en una zona de alta sismicidad. En 2017, por ejemplo, el Servicio Sismológico Nacional reportó 26,123 movimientos de tierra de diferentes magnitudes. Frente a este riesgo, el tipo de edificaciones que se construyen y los materiales que se emplean en ellas son fundamentales. Sin embargo, aún es alto el uso de sistemas tradicionales de construcción, como la mampostería –en la que se levantan muros con bloques o tabiques, principalmente-, que ya resultan anticuados, a pesar de que ya existen otros más ligeros, flexibles y seguros.

Tan sólo el 19 de septiembre de 2017 se registraron alrededor de 40 edificios desplomados y miles de construcciones afectadas; aunque, como revela una investigación de The New York Times, pudo haber sido peor de lo que fue si hubiera sido igual al de 1985. Lo que reveló, no obstante, fueron fallas de construcción como planta baja débil, estructuras modificadas por inexpertos, mala estructuración de las edificaciones, autoconstrucción, fallas en el cumplimiento de las regulaciones en la calidad de los materiales y uso de sistemas de construcción con materiales pesados.

Actualmente, se considera que un 90% de las edificaciones podría estar hecha con mampostería y al menos un 30% podría no cumplir con el Reglamento de Construcción vigente, según reporta un estudio del Instituto de Ingeniería de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Otra de las razones por las que se dañan los edificios durante un movimiento telúrico es la cantidad y distribución inadecuada de elementos resistentes, como columnas o muros de carga, así como de trabes y losas que distribuyen las fuerzas sísmicas entre dichos elementos.

“Cuando se excede la resistencia de los elementos estructurales, la edificación sufre daños como agrietamientos, aplastamientos o grandes deformaciones que pueden llegar a causar incluso el colapso (el derrumbe total del edificio)”, reporta el Centro Nacional de Prevención de Desastres (CENAPRED).

Hoy se requiere un cambio fundamental en las técnicas de construcción para edificios y viviendas, con métodos eficientes, materiales ligeros, aislantes y resistentes que ahorren energía y que estén mejor diseñados para soportar los efectos ocasionados por terremotos y temblores.

Una de las mejores opciones frente al riesgo sísmico son los paneles aislantes: se trata de un panel tipo “sándwich” de dos paredes de acero con núcleo aislante de espuma de poliuretano para muros externos, internos y techos de edificios, tanto industriales, comerciales e inclusive residenciales. Este sistema de construcción, ya muy utilizado en el extranjero, tiene importantes ventajas, como la rapidez y facilidad de instalación, el aislamiento térmico y acústico, así como la solidez y resistencia en el tiempo, pero que en México aún no es usado como debiese.

Una ventaja adicional del sistema de construcción con el panel aislante es su óptimo comportamiento ante eventos sísmicos, ya que está fabricado con materiales ligeros y flexibles.

En México, este tipo de productos son comercializados por la empresa IsoCindu, que ya están teniendo una gran aceptación en el mercado. Además de combinar eficiencia energética y libertad creativa.

Hoy, por ejemplo, en países como Japón –país con alto riesgo sísmico también- los materiales anticuados han desaparecido y el uso de paneles aislantes se utiliza con enorme frecuencia”, comenta Arnaldo Figurelli, Director General de IsoCindu.

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